Cada inicio de año representa una oportunidad de reinvención, de nuevos propósitos. No obstante, para que el 2026 sea exitoso, debemos pasar de la intención a la evaluación crítica.
- El análisis previo: No es posible obtener resultados diferentes haciendo lo mismo. Antes de proponer, analiza los “cómo” y los “por qué” de tus metas no alcanzadas en 2025.
- La psicología del logro: Cuestiona tu motivación. La procrastinación se vence con honestidad: ¿estás listo para el esfuerzo o solo deseas el resultado?
- Calidad sobre cantidad: Aplica el “menos es más”. Selecciona un máximo de tres metas (por ejemplo: salud, personal y espiritual) y crea un plan consistente que incluya la prevención de recaídas.
- Persistencia vs. Entusiasmo: Los hábitos no cambian por decreto de calendario. Si el plan no funciona en enero, se ajusta en febrero. La meta es que los propósitos sean “de todo el año” y no solo una tradición de la primera semana.
La voluntad es más poderosa que cualquier “efecto mágico” de año nuevo. Planear distinto es el único camino para vivir distinto.
Texto: Dra. Beatriz Corona Figueroa, académica de la UAG
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