El gobernador Pablo Lemus, al elegir una chamarra de combate para dialogar no es la mejor manera de sentarse a procurar acuerdos.
La chamarra de combate m65 fue diseñada e implementada por el Ejército americano para asumir la presencia global que se derivaba de su amplia presencia militar en diferentes climas durante la guerra fría; sus primeras versiones, se mantuvieron en un tono verde oliva grisáceo y demostró su durabilidad y utilidad en todos los países en donde los Estados Unidos desplegaron a sus fuerzas terrestres desde 1965 hasta prácticamente el final de la Guerra Fría.
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La moda masculina ha utilizado de manera constante este estilo de chamarras, ya sea en la versión original, rescatada de tiendas de excedentes militares, versiones de otros ejércitos como el caso del Ejército Mexicano que fabricó una versión de la misma, y las versiones que las marcas han reproducido, modificado y estilizado. Esta prenda de una fuertísima influencia militar es parte del guardarropa de muchos adultos, pues su estilo, comodidad y versatilidad la hacen excelente para enfrentar el clima y especialmente las actividades al exterior en el campo.
Las imágenes del Gobernador Pablo Lemus vistiendo una chamarra de este tipo, aparentemente original y proveniente del Ejército norteamericano, pero con el detalle de además del retirar el nombre del elemento el cual la utilizó en su servicio, tenía como detalle que se pusieron parches, entre los que fue evidente la bandera nacional. Aquí debemos de tomar especial atención al significado que tiene el uso de prendas militares por parte de las autoridades civiles.
La experiencia en el sector público nos demostró que el uso de las “guerreras”, sea en la versión de marca o en prendas provenientes de algún Ejército, reflejan una serie de valores y mensajes que tienen que observarse por parte de quienes ejercen cargos públicos tan relevantes como el gobierno del Estado.
1.- Estas prendas representan autoridad y decisión, implican un compromiso para responder a retos complejos; es cínico el uso que hizo del uniforme militar Felipe Calderón en diferentes ocasiones en las que participó en actividades relacionadas con el Ejército, dejando en claro su compromiso con la labor que en ese momento realizaban las Fuerzas Armadas. Este hecho no fue dejado de lado por sus detractores y fue fuente de diferentes memes y situaciones de escarnio.
2.- Esta prenda en un uso informal y como parte de la indumentaria diaria de las personas (no de los funcionarios de alto nivel), implica una actitud retadora a la autoridad y así fue utilizada por los activistas contra la guerra, los veteranos de Vietnam y los miembros de diferentes contraculturas que las intervienen para evidenciar la contradicción entre el carácter contestatario del uso de una prenda militar.
3.- En la arena política, el uso de la “guerrera” y el color olivo están fuertemente asociados a la autoridad y el poder en su expresión más contundente, es el terreno de los dictadores y los autócratas, aunque en una vertiente también es muestra de desprecio por la autoridad y la decisión de luchar contra esta para materializar un orden diferente. Esa es la lectura más tradicional que se traza desde las batallas de la Segunda Guerra Mundial hasta las selvas latinoamericanas, soldados, generales, guerrilleros…
4.- El cine nos da una interpretación peculiar de esa prenda- En diversas cintas los protagonistas luchan contra circunstancias aparentemente imposibles, la condición humana, el abismo de la personalidad, la magnitud desmedida del reto y la conciencia de luchar sin apoyo, de allí el nombre de The Lonely Jacket. Cintas como Rambo, Taxi Driver, el Año del Dragón, entre otras, ponen esa chaqueta bajo los hombros de un antihéroe que lucha contra todas las probabilidades.
En suma, elegir una chamarra de combate para enfrentar el diálogo no es la mejor manera de sentarse a procurar acuerdos. El video publicado en conjunto con la presidenta de la Federación de Estudiantes de la UdeG, Fernanda Romero, para anunciar un acuerdo sobre el transporte público, nos invita a reflexionar sobre quién orienta y apoya al Gobernador del Estado en la toma de decisiones.
Para los gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano la imagen es de gran valor, pero el verde olivo de esa chamarra es muy ajeno al “fosfo fosfo”, a la sonrisa congelada de su líder nacional y a los disfraces teatrales de su fundador; parece que Lemus no es parte de esa puesta en escena.
Lo que nos queda claro es que el Gobernador es un hombre que no ha encontrado el respaldo que necesita, con un equipo tibio y poco comprometido, con asesores más preocupados en el halago que en decir la verdad, con analistas que solo saben ajustar los datos para dar la apariencia de avances; un equipo en el que cada quien jala para sus intereses, en el que las decisiones se toman sin consultar y gran parte de los funcionarios intenta obtener espacios y decisiones, aunque por ello dejen de lado el proyecto de Estado que les da la oportunidad de trabajar.
Es necesario que el gobernador tome de verdad las riendas y que asuma lo que simboliza ponerse el traje de batalla, porque definitivamente el enemigo está en casa y debe de obligar a quienes conforman su equipo a definir si lucharan a su lado o definitivamente deberán de hacerse a un lado, porque es la tibieza y el compromiso con otros actores el principal lastre que ha tenido esta administración.
*Columna publicada en: Lemus elige chamarra de guerra para dialogar
