“Refugiados” principalmente en el Ayuntamiento de Guadalajara, los alfaristas deberán de definir su futuro en este año que inicia y decidir hasta dónde quieren avanzar sin, aparentemente, la presencia de su líder, el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez, quien sigue gozando de las glorias de participar en el futbol español, aunque sea en la liga de ascenso y como auxiliar técnico invitado por los directivos del Real Valladolid y no por el entrenador en turno.
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Este año, Movimiento Ciudadano deberá de ir definiendo los perfiles de quienes serán sus propestos a candidatos a las 125 presidencias municipales, las 20 diputaciones locales e igual número para las federales, amén de quienes se sumarán a la lista de candidatos plurinominales de la primera circunscripción y de quienes buscarán llegar al Congreso del Estado sin la obligación de hacer campaña.
La pregunta es: ¿Cuántos de todos ellos serán alfaristas o a cuántos de ellos desplazará el lemusismo si es que el gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro decide asumir el rol del Gran Elector como han sido siempre los gobernadores?
Como a nivel federal, en donde la presidente Claudia Sheinbaum buscará colocar a “sus” gobernadores y diputados y dejar fuera, hasta donde sea posible a los obradristas, ¿aquí en Jalisco el Gobernador va por imponer a “sus” candidatos para alcaldes y diputados locales, dejando fuera, hasta donde sea posible, a los alfaristas?
¿Qué harán estos para no ser avasallados por el nuevo gobierno, aunque sea de su propio partido?
Antes que nada, aunque la pregunta pareciera excesiva, habría que saber si Enrique Alfaro realmente “sacará las manos” del proceso, si participará en acuerdo con el gobernador Lemus o protagonizará una lucha de fuerzas por los espacios en disputa. Cualquiera de estos escenarios es posible cuando no hay evidencias de que el ex gobernador ya se olvidó de Jalisco.
Sea como sea, pocos dudan de que su operador en el estado será el senador Clemente Castañeda, quien hasta el momento ha evitado hacer acto de presencia en el estado. Se ha mantenido lo más alejado posible del actual gobierno, sin afirmar que su relación esté fracturada o rota. Nada de eso… aún.
Sin embargo, habrá otros operadores más que buscarán hacer sentir la presencia del alfarismo en la toma de decisiones cuando de “destapar” candidatos se trate. Tampoco es posible augurar aún cuánto y con qué fuerza “empujarán” o serán prudentes, precisamente para no lastimar al partido.
Aquí también será importante saber el papel que jugarán en la toma de decisiones Mirza Flores Gómez como dirigente estatal -integrante del alfarismo- y la dirigencia nacional, que aunque encabezada por Jorge Álvarez Máynez, su “dueño”, Dante Delgado, será quien dicte la directriz a seguir.
Por el momento, al arranque del 2026, el alfarismo está “agazapado” y nadie puede afirmar que está muerto. Y menos cuando ronda en los corrillos políticos, ya desde meses atrás, la versión de una posible alianza política con el colosismo, y la que, de concretarse, podría ser la noticia del año, según algunas voces: la posibilidad de que el ex gobernador Enrique Alfaro podría estar en la boleta electoral el 2027. Todo es posible, nada es descartable en política.
Por lo pronto, podemos afirmar -sin descartar cambios al paso de los meses- que el alfarismo “goza de cabal salud” y que llegará el momento en que confirmaremos si reacciona o se da por vencido.
*Columna publicada en: Alfaristas debe definir su futuro político
