En marzo nuestro alrededor se torna de morado, color que se utiliza simbólicamente para dar un mensaje de lucha feminista, para alzar un grito de resistencia, para conmemorar a quienes iniciaron, a quienes han levantado la mano y su voz por todas.
Carteles, pintas, gritos, cantos, bailes, abrazos, sororidad, redes, voces, sentimientos, lágrimas, sangre, exigencias, coraje, reclamos, explosión, fuego y libertad son palabras que resuenan en mi mente cada que pienso en el 8M.

Y es que quienes aún piensan que ser feminista significa odiar a los hombres, no han comprendido la esencia en sí de nuestro movimiento.
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El feminismo se opone al sistema heteropatriarcal y a sus prácticas misóginas constantes, a la asimetría de oportunidades entre nosotras y ellos, a las injusticias que se vuelven cotidianas, a la impunidad, a las violencias contra nosotras, a la invisibilización de las mujeres en la historia, a los protocolos tradicionales que nos vulneran, a la incertidumbre que nos genera caminar por las calles, al miedo que todas hemos sentido de un día no volver más.
Alguna vez leí a Amelia Valcárcel (2009), quien se refiere al feminismo de manera que “no es lo contrario que el machismo, pero es absolutamente contrario al machismo”.

El feminismo (o mejor dicho, los feminismos), como lo mencioné, no es igual a la creencia de superioridad femenina sobre los hombres, ni a la adopción de actitudes en contra de ellos como, por el contrario, sí lo es el machismo contra las mujeres.
A final de 2022 tuve la oportunidad de realizar una encuesta a una cantidad específica de mujeres que viven experiencias diferentes porque quizá atraviesan situaciones distintas, o son parte de contextos distintos: miedo, inseguridad, acoso, lucha y resistencia fueron las palabras que más se repitieron al responder a la primer pregunta: “¿Cómo se siente ser mujer desde tu experiencia?”
Vivir en una sociedad patriarcal es una tendencia que históricamente no cesa. A pesar del avance del tiempo y las transformaciones en el mundo, la jerarquía prevaleciente se percibe de la misma manera: mujeres subordinadas por hombres, mujeres vistas desde la objetivización, abusos, violencias de género e incluso la presencia de los reconocidos y dolorosamente comunes feminicidios.
Estadísticas
México cerró con una cantidad de 947 feminicidios en 2022, según el mismo Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Mientras que el Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM) registró que en el año 2021, el 70.1% de mujeres de 15 años y más habían experimentado algún tipo de violencia de género, mayormente violencia psicológica, sexual y física. ¿México lindo y misógino?
Así que antes de ver el calendario este 8 de marzo y decir “feliz día de la mujer”, te invito a cuestionarnos desde la empatía y el respeto, te invito a desaprender hábitos y razonamientos que toda la vida hemos clasificado como “normales”.
Puede ser complicado, pero es urgente en este mundo que pide a gritos justicia.
Feliz será el día que no falte ninguna.
Daniela es una chica muy inteligente. Es Internacionalista, activista y digna representante del feminismo. No la pierdan de vista, seguramente llegará muy lejos, de eso estoy seguro.
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