• miércoles, abril 2, 2025 5:16 pm

Proyecto Metropolitano ZMG

Por el bien ciudadano

enrique alfaro y AMLO
Comparte si te ha gustado

Caso: Alfarismo y Movimiento Ciudadano Jalisco.

Nos enfilamos de lleno rumbo al proceso electoral del 2024, cada actor político ya está en el lugar que eligió después del tsunami electoral del 2018, del profundo proceso de transformación política que hemos vivido desde la llegada al poder presidencial de Andrés Manuel López Obrador y los subsecuentes triunfos electorales del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA.

andres manuel lopez obrador

Hacer una valoración sobre este sexenio es una tarea permanente; sin embargo, sus alcances político-electorales son diferenciados según la región o entidad que pretenda observarse.

Una distinción elemental proviene de los tiempos electorales; Jalisco, junto con 8 estados más acudirán a elegir, no sólo al futuro presidente o presidenta de la Nación, 500 diputaciones y 128 senadurías., también elegirán a quien ocupe el cargo de la gubernatura, diputaciones locales, y en algunos casos, a sus munícipes. Esta distinción le estampa mayor complejidad al proceso electoral venidero.

En este mosaico electoral nacional, Jalisco posee características propias, de entrada, a inicios de la década pasada, emergió un proceso político propio e inédito, con la intención de centralizar el poder local, en un reducido y determinado grupo de personas afines a Enrique Alfaro Ramírez.

Desde 2010, Alfaro, junto a su camarilla de amigos de la adolescencia arrancaron lo que hoy se conoce como “alfarismo”.

En un primer momento, lo intentaron vía PRD y PT, posteriormente se ofrecieron para asumir la conducción del partido Movimiento Ciudadano.

En esos momentos, el alfarismo supo entender la ausencia de proyectos políticos en nuestro país y se propuso construir un proyecto electoral propio y local.

Entendió la consecuencia del hartazgo político que significan los típicos políticos emanados del PRI y del PAN y se instaló como alternativa electoral con un novedoso paradigma comunicativo.

Hoy en día, el alfarismo abortó la construcción de un proyecto político para sustituirlo por el marketing electoral, declinó a articular teoría y práctica, para privilegiar las estrategias de posicionamiento en clave de redes sociales; en menos de una década pasó del politólogo al estratega electoral, para terminar en el simple asesor de imagen.

Es así como tanto el alfarismo de Jalisco y MC como partido nacional se consolidan como una experiencia política de mero markenting y de esa forma se van configurando sus éxitos electorales y su red de negocios privados a través de los poderes públicos.

De este modo, la lógica del markenting electoral como sustituta de la política generó efectos estructurales perversos y se fue diluyendo el horizonte del cambio, de las disputas por lo fundamental, de la defensa de lo público, lo colectivo y lo comunitario.

En el 2012, Alfaro Ramírez se sumó a la campaña de López Obrador mientras promovió el voto a favor de Josefina Vázquez Mota, abanderada del PAN, de ahí que años posteriores, el mismo Andrés Manuel tildó a Alfaro de traidorzuelo”.

Los resultados electorales los favorecieron, se amalgamaron con políticos locales provenientes de Acción Nacional y establecieron una agenda política anti-derechos que promovieron juntos en la elección del 2018; con esto lograron concentrar el poder público estatal, sin embargo, para el 2024 tendrán que sortear nuevos escenarios y retos que salen de su control y de la esfera local:

Reto 1: Igualdad Sustantiva

El primer reto tiene que ver con que, en las tres ramas de gobierno en México, el principio de igualdad sustantiva de la mujer y el hombre ya es una norma vigente establecida en la Constitución, y difícilmente podrá prosperar cualquier intento de dar “marcha atrás” o postergar su eficacia en la ejecución.

Por lo tanto, los partidos políticos habrán de postular candidaturas con paridad de género en todos los órdenes.  ¿Qué nos espera en 2024 en materia de paridad de género para la sucesión en las gubernaturas de los estados?

El Tribunal Electoral ya ha resuelto anteriormente que los partidos políticos deberán establecer reglas de paridad sustantiva, con criterios objetivos y con base en situaciones de competitividad.

Además de postular a mujeres en cargos unipersonales, como son las gubernaturas en los estados en los que tengan mayor posibilidad de ganar, garantizando así una probabilidad más amplia de que sea una mujer la que gobierne.

La justicia electoral tiene la obligación de evitar que los partidos políticos se limiten a postular mujeres en estados con poca posibilidad de triunfo, porque les obliga a respetar el principio de paridad, con base en una interpretación con alcances igualitarios, es decir, desde una perspectiva de género real, que les impedirá quedarse en el mero cumplimiento de una paridad numérica.

Dicho de otra forma, los partidos políticos nacionales, deberán emitir reglas que garanticen la postulación de candidatas mujeres, en los estados donde tengan altas posibilidades de gobernar, especialmente donde ya gobiernan.  

En este escenario, hay elementos para esperar que eventualmente, el Tribunal Electoral determine que, en Jalisco, el partido MC deberá presentar una candidatura a la gubernatura del estado con una mujer como titular.  

La paridad sustantiva en los cargos más importantes, como las gubernaturas, es parte de la justicia electoral que ha garantizado que las mujeres tengan un verdadero acceso al poder, al ser un mandato constitucional expreso, y con el fin de eliminar cualquier forma de discriminación.

paridad de genero

Reto 2: Lemus, no alfarista

Si el pasado escenario jurídicamente viable y posible no se presentara, el alfarismo tendría que enfrentar su siguiente dilema: ¿Elegir como sucesor de Alfaro a alguien que no pertenece al mismo alfarismo?

Una característica esencial para entender el crecimiento del partido MC de la última década, es su pragmatismo electoral para tomar decisiones internas.

Desde su primera experiencia de gobierno en Tlajomulco de Zúñiga (2009-2012), el alfarismo construyó la confrontación con el grupo político vinculado a la UdeG y a su finado líder, Raúl Padilla; en la elección del 2012, se alió electoralmente con López Obrador porque le redituaba los votos indispensables para mantener el registro nacional del partido.

En 2018 hizo lo propio con Acción Nacional y su candidato Anaya porque le aseguraba incrementar su número de curules en el Congreso de la Unión.

Todas estas alianzas -traiciones- se hicieron con base en los resultados que arrojaban las encuestas electorales, tanto las internas del partido, de algún grupo afín o las publicadas en medios de comunicación.

Las encuestas mandan y su voz es más determinante que la del mismo Enrique Alfaro, esa es una regla del alfarismo, incluso si beneficia a quien no pertenece a la camarilla.

Si esta regla continua vigente, quien esté mejor posicionado en la preferencia electoral será el abanderado de MC Jalisco para la candidatura a gobernador.

Hasta hoy, quien tiene los mejores números en todas las encuestas de preferencia electoral es el alcalde de Guadalajara, Pablo Lemus.

enrique alfaro y pablo lemus

El administrador de empresas se sumó a MC en 2015, para competir por la alcaldía de Zapopan y desde entonces, no ha dejado de ocupar el cargo de presidente municipal, ya que se ha reelegido en dos ocasiones, una por Zapopan y otra por Guadalajara, dado que aparece con el respaldo de las preferencias electorales.

Después de Alfaro, ha sido el personaje que mejor ha interpretado el papel de candidato: cuenta con su propio equipo financiero y empresarial, representa los intereses de la élite tapatía (especialmente la inmobiliaria) y alguna de las aspiraciones clasemedieras de pensamiento conservador, que abundan en los dos municipios que ha gobernado.

En el devenir de sus prácticas políticas – empresariales, tanto él como sus equipos de gobierno, han dejado una estela de heridas y confrontaciones con el propio alfarismo, al grado de denominarlos “arrastrados” en la última envestida del gobernador contra la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Su liderazgo dentro de MC no es menor, ya que caracteriza como nadie, al político sustentado en el markenting electoral y la imagen pública; la superficialidad de sus acciones personales, permiten invisibilizar la ausencia de gobierno, y fundamentalmente garantiza que los negocios hechos a expensas de lo público, caminen sin presión ciudadana.

Así garantiza que lo público se convierta en privado sin aspavientos, como ocurre en la destrucción de El Bosque del Nixtiquil, con la Plaza de las Américas del centro de Zapopan, con el despojo en Huentitán, con el parque San Rafael…

En fin, Lemus se ha convertido en el político estrella de MC, porque ejemplifica el anhelo del simpatizante de partido.

Lo cosmético, lo frívolo, lo superfluo, lo trivial, han sido los principales fundamentos de su visión sobre derechos a la vivienda, seguridad, medio ambiente, diversidad, igualdad, etc. Y aún así, continúa como el mejor referente político electoral del alfarismo, sin siquiera pertenecer a él.

La carrera política de Lemus ha sido bajo la sombra y complicidad del alfarismo, y aunque cuenta con activos propios, tiene pocos recursos para usarlos libremente, por lo que sus alternativas políticas se reducen a MC, no tiene más opciones.

Su historial de trajines y su opción de lo privado por encima de lo público, le quita la libertad para transitar por otras siglas partidistas; ningún otro partido o alianza electoral se arriesgaría a sostener tal historial.

En su caso, puede transitar por una tercera reelección al cargo de presidente municipal, o bien podría postularse al Senado o alguna diputación, pero no fuera de las siglas de MC, aunque claro está que influye económicamente para que se especule lo contrario y vender la exclusividad de su marca. 

Lemus trae a cuestas procesos poco transparentes y con importantes señalamientos e investigaciones de corrupción, desde el departamento en Miami, hasta la adquisición de patrullas y la instalación del costoso carrusel en el Centro Histórico; su única competencia real interna se sitúa contra el principal ideólogo y operador político del alfarismo: Clemente Castañeda.

Reto 3: El pararrayos de lo que no fue

Clemente es el alfarista de cepa, es la mente detrás del gobernador. Sin él, Alfaro estaría construyendo casitas en las periferias de la ciudad; fue su coordinador de campaña en la elección a gobernador del estado en 2012 y de Lemus en 2015.

Clemente Castañeda

Tiene una carrera legislativa sólida, pero poco trascendente, escasamente visible y mediatizada, aunque costosa.

Co-gobierna con Alfaro desde sus inicios; en el actual gobierno estatal, las Secretarías de Hacienda Pública, Administración, Planeación y Participación Ciudadana, Asistencia Social y de Agricultura y Desarrollo Rural, son encabezadas por personas que han hecho sus carreras políticas en confabulación con el senador.

Los responsables de las búsquedas de personas desaparecidas en Jalisco, son sus compañeros universitarios.

Su capacidad de desbordamiento e influencia territorial es muy superior a la de Lemus, cuenta entre sus capitales políticos electorales, un sinfín de cuadros al interior del estado, insertos en gobiernos municipales, entre ellos Tlajomulco, la joya de la corona alfarista.

Es una persona instruida para el oficio político, tiene en su récord encabezar una campaña estatal, en la que consiguió su mayor logro electoral: vencer a Kumamoto en la elección al Senado de 2018.

Además, la maquinaria publicitaria de MC pasa por él, es el jefe político de las empresas propagandísticas que se formaron en el entorno alfarista: Euzen, Indatcom, La Covacha, entre otras.

Sin embargo, es el aspirante que lleva tatuado el cúmulo de errores, negligencias y corrupción que caracterizan a los gobiernos de MC.

Difícilmente podrá esquivar la irresponsable deuda pública que ha acumulado el gobierno estatal, la asignación multimillonaria e ilegal de “A Toda Máquina”, el rotundo fracaso de 15 años de gobierno en Tlajomulco, el manejo de la pandemia, el obsequio presupuestal al Hospital Ángel Leaño, el desastre de la seguridad pública, el fiasco de la refundación, la catástrofe humanitaria de desaparición de personas y la profunda crisis de derechos humanos, que ha provocado el estilo de gobierno que implementó el alfarismo.

Sin embargo, es poco conocido, más allá de círculos rojos y la clase política su popularidad es ilusoria, aunque cuenta con un abanico de opciones políticas o electorales; con la ventaja de poder intentar construir una suerte de concertacesión en cuánto se defina quien será coordinador nacional de la defensa de la transformación, o bien repetir en el cargo al Senado, entre muchas otras.

Reto 4: Encontrar lo perdido

Desde el comienzo del sexenio, Alfaro decidió imponer como fiscal general al quien fue sustituto de Ramírez Acuña cuando éste se fue de secretario de Gobernación con Felipe Calderón; el ex gobernador interino Gerardo Octavio Solís conocido más por la represión y tortura a jóvenes en el operativo del 28 de mayo del 2004 no tardó en faltar a su reputación y marcó el devenir del alfarismo.

La actuación del gobierno estatal y de la fiscalía en torno al repudio por la ejecución extrajudicial de Giovanni López, las posteriores desapariciones forzadas del 4,5, y 6 de junio consignaron la sentencia histórica del alfarismo.

Asociando la traición de Alfaro a su propia palabra para evadir su compromiso fundamental de someter su mandato a la ratificación popular; la desilusión popular por la refundación y la estafa política de la promesa de mecanismos de participación ciudadana para la toma de decisión sobre los asuntos públicos, sin olvidar a los presos políticos universitarios, al alfarismo sólo le quedó la posibilidad de profundizar en lo banal, el marketing y la concurrencia al espectáculo para reducir el malestar popular por el incremento del transporte público, el abandono a la movilidad sustentable, y la verificación automotriz, entre muchos otros.

Lo que no se puede, no se puede, y además es imposible. Recuperar la legitimidad social perdida del alfarismo mientras entramos de lleno al momento de definiciones electorales que marcaran el rumbo por el resto de la década suena a una misión imposible.

Pese a esto, en el núcleo político alfarista cuentan con los aprendizajes del mejor alumno jalisciense el grupo político priista Atlacomulco que, aunque hoy estén en desgracia, implantaron sus prácticas electorales en un sinfín de operadores que hoy pululan, en mayor o menor medida, en todos los partidos políticos y gobiernos de cualquier color.

Enrique Ibarra y la estructura electoral que administra es, hoy por hoy, la más y mejor afinada que existe para enfrentar el 2024 y una estructura electoral bien aceitada supera la carencia de legitimidad del alfarismo.

Pronto, en poco más de un año, seremos testigos si las oposiciones políticas en Jalisco son capaces de articularse para ganarse nuestro voto.

Tw: @_LaloReyesLara


Comparte si te ha gustado
Un comentario en "Rumbo al 2024"

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *