Aunque millones lo consumen a diario, pocos conocen el impacto real de la cafeína en el organismo. Expertos y organismos como la FDA revelan cuál es la medida ideal para convertir esta bebida en una aliada de la salud.
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El café es mucho más que un ritual para despertar; es una de las bebidas más estudiadas por la ciencia. Su componente estrella, la cafeína, actúa directamente como un estimulante del sistema nervioso central, mejorando la concentración y los niveles de energía. Sin embargo, su impacto depende totalmente de la dosis y la preparación.
La dosis perfecta: ¿Cuánto es demasiado?
De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), un adulto sano puede consumir hasta 400 mg de cafeína al día (aproximadamente 4 tazas de café americano) sin efectos negativos.
No obstante, la sensibilidad varía según la persona. El exceso de cafeína puede detonar:
- Palpitaciones y nerviosismo.
- Malestar estomacal.
- Dificultad para conciliar el sueño.
Dato clave: Mientras un espresso contiene entre 60 y 80 mg de cafeína, algunas bebidas energéticas pueden triplicar esa cantidad, sumando además altos niveles de azúcar.
El café como escudo protector
La ciencia ha pasado de ver al café con sospecha a considerarlo un protector metabólico. Estudios recientes sugieren que el consumo regular está asociado con:
- Menor riesgo de diabetes tipo 2.
- Protección cardiovascular.
- Reducción de la mortalidad prematura, gracias a su alta concentración de antioxidantes que combaten el estrés celular.
¿Embarazo y café?
Las guías internacionales indican que es posible disfrutar de esta bebida durante la gestación, siempre que se limite el consumo a un máximo de 200 mg diarios (una taza de café), vigilando no sumar cafeína proveniente de tés, chocolates o refrescos.
Consejos para un consumo inteligente
Para que el café no juegue en contra de tu bienestar, los especialistas recomiendan:
- Cuidado con los añadidos: El café negro no aporta calorías. El problema surge al agregar jarabes, cremas batidas o azúcares, convirtiéndolo en una “bomba calórica”.
- La regla de las 8 horas: Para no sabotear tu descanso, evita la cafeína entre seis y ocho horas antes de ir a dormir.
- Hidratación alterna: El consumo de agua ayuda al cuerpo a procesar mejor la cafeína y mantiene el equilibrio hídrico.
En conclusión: El café es un aliado excepcional para la rutina diaria siempre que se elija en su forma más sencilla y se respete el reloj biológico.
Texto: Delia Guadalupe Estrada Palafox, directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la UAG
