Antonio Juárez Trueba tuvo la oportunidad de renunciar con dignidad por su pésimo trabajo al frente del Sistema Intermunicipal de Agua Potable (SIAPA) como director general, pero prefirió la humillación pública de ser destituido por el Gobernador del Estado e irse por la puerta de atrás con dos pesadas cargas sobre la espalda: la vapuleada que el pusieron los diputados de oposición durante el informe que rindió ante ellos días atrás y el pánico que tuvo al negarse a comparecer ante los legisladores la semana pasada.
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En su lugar Jesús Pablo Lemus Navarro designó a Ismael Jáuregui Castañeda, ingeniero civil con maestría en Administración de la Construcción y certificado como tecnólogo en Diseño y Construcción. O sea, en una palabra, no tiene experiencia en materia hídrica como, además, lo exige la última reforma (2019) al artículo 13 de la Ley que crea el Organismo Público Descentralizado del Poder Ejecutivo denominada Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) y que a la letra dice: “Corresponde al titular del Poder Ejecutivo del Estado designar y remover al Director General del Organismo. Será requisito que la persona designada cuente con cinco años de experiencia y trayectoria reconocida en la materia…”.
Pero, además, la presentación que Lemus Navarro hizo ayer de Jáuregui Castañeda para justificar su designación al frente del SIAPA fue fatal y lo dejó muy mal “parado” -“no me ayudes, compadre”-, al destacar que “es un profesional técnico y alguien de toda mi confianza, con probada experiencia en proyectos estratégicos en la Dirección de Obras Públicas Zapopan; a quien conozco y con quien he trabajado durante 10…”.
Con esta presentación que Lemus hizo de Jáuregui, confirmó y ratificó que el ingeniero carece de la experiencia necesaria en la materia del cargo al que fue designado, pues jamás dijo en qué era un “profesional técnico”, como si decir “técnico” automáticamente cubre el perfil que se requiere para ocupar la dirección general del organismo.
Y lo peor: nombrarlo director general por el hecho de ser “alguien de toda mi confianza”, como si el SIAPA, ante la severa crisis que enfrenta, requiriera un responsable que bastaba fuera de “toda la confianza” del gobernador.
¿Acaso Antonio Juárez Trueba no lo era? Y para rematar, para exhibir al nuevo funcionario, destacó que tiene “probada experiencia en proyectos estratégicos en la Dirección de Obras Públicas”. ¿Qué carajos quiere decir tener “probada experiencia en proyectos estratégicos”, así de manera tan ambigua?
En una palabra: Ayer propios y extraños supieron, se enteraron y confirmaron que Ismael Jáuregui Castañeda no tiene la experiencia necesaria -falta comprobar si tiene los conocimientos-, que se exige para ser director general del SIAPA; difícilmente podrá sacar al organismo del pantano en el que está sumido.
Su designación simplemente parece ser una “válvula de escape” de la “bomba” en que Antonio Juárez había convertido al organismo intermunicipal. No hay nada que dé esperanzas de que logrará sacar “al buey de la barranca”.
Pero todo parece indicar que Jáuregui Castañeda supo estar en el lugar y en la hora indicada, gracias a formar parte del equipo y ser incondicional -aseguran quienes los conocen- del secretario de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), del gobierno del Estado, David Miguel Zamora Bueno, con quien llegó a Obras Públicas de Zapopan en la primera administración de Lemus Navarro y se quedó al frente de la dirección cuando Zamora Bueno se integró al gabinete estatal de Enrique Alfaro Ramírez, y hasta ayer, antes de ser designado titular del SIAPA.
De esta manera, valga el paréntesis, los “téntáculos” de David Zamora llegan ahora al agua, convirtiéndose así en uno de los alfaristas fuertes en el gobierno de Lemus Navarro.
Pero, así pues, que sea el tiempo y su trabajo el que nos diga si nos equivocamos sobre lo que auguramos que le espera al SIAPA con Ismael Jáuregui al frente. Que Dios “nos agarre confesados”.
Al tiempo…
*Columna publicada en: Exdirector del SIAPA sale humillado, llega un constructor
