El martes pasado el exgobernador Alberto Cárdenas Jiménez se pronunció sobre la crisis del agua contaminada en la zona metropolitana de Guadalajara, a través de un texto que publicó en sus redes sociales, que amerita algunas precisiones, genera dudas y deja muchas preguntas sin responder.
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Con algunas correcciones en la puntuación y sin transcribir las mayúsculas que sin justificación utiliza arbitrariamente, textualmente escribió:
“Cuando no hay orden hay desorden. En el tema del agua ha llegado el momento de no cometer los mismos errores del pasado. Seis gobernadores fuimos bloqueados en el Congreso por la oposición en su momento.
Trabajamos, pero no pudimos dar solución importante para el manejo integral del agua en la ZMG. Se fracasó con Arcediano, Purgatorio, crédito japonés.
Salvaje populismo del PRI, MORENA, PT, Verde y PT. Reventaron la presa Zapotillo, etc.
“Hace días el gobierno del Estado presenta su Plan Hídrico y ahora MORENA y Cía presentan otro Plan Hídrico. Carajo, ¿qué les pasa?
¿Tendremos dos planes y dos presupuestos diferentes? En lo personal, y por los que no pueden pronunciarse, les exigimos tolerancia, unidad, humildad y trabajo coordinado entre gobierno Federal, Estado y Municipios.
MORENA y MC tienen la mayor responsabilidad por ser quienes gobiernan. Déjense de disputas estériles. Con el agua no se juega. El agua nunca más debe ser rehén político de nadie”.
Indudable e indiscutiblemente este texto refleja totalmente la visión de quien despacha en Casa Jalisco y, de alguna manera, queda “como anillo al dedo” con la postura que actualmente asume su nuevo inquilino de Movimiento Ciudadano, Jesús Pablo Lemus Navarro: Cero autocrítica, el vicio de culpar a todos los demás del problema y de su no solución, y creer que la respuesta está en la queja, en el lamento y en un demagógico llamado a la “unidad”.
Cuando el ingeniero Cárdenas Jiménez refiere que seis gobernadores fueron “bloqueados” por la oposición en el Congreso del Estado, creo que se refiere a Guillermo Cosío Vidaurri, Carlos Rivera Aceves, Francisco Ramírez Acuña, Emilio González Márquez, Jorge Aristóteles Sandoval y a él mismo, porque definitivamente eso no pudo suceder en el sexenio de Enrique Alfaro Ramírez que en sus seis años de gobierno tuvo mayoría de diputados de su partido y a gran parte de la oposición “a sus pies” en el Legislativo, amén de que se fue presumiendo que dejaba todo resuelto para que Guadalajara y su zona metropolitana tuvieran agua potable por los próximos 50 años.
Y habrá que revisar si todos ellos realmente emprendieron medidas de fondo para solucionar el problema del agua en la metrópoli, pues algunos sumieron al SIAPA en la ineficiencia, la ineficacia y la mediocridad por satisfacer sus intereses personales o de grupo. En una palabra: lo saquearon.
Se equivoca Alberto Cárdenas cuando culpa a los diputados de oposición de ser los responsables de que el problema, hoy ya una severa crisis, del agua no se haya resuelto en su momento.
Se le olvida que el Ejecutivo tomaba y toma decisiones que creía y cree, que quería y quiere, que el Legislativo respaldara y aprobara sin ningún cuestionamiento, “a ciegas”, como si no fuera un contrapeso, sino una dependencia más de aquel, como actualmente sucede en el gobierno de Lemus Navarro.
En aquellos gobiernos, como en el de ahora, la opacidad, la falta de cuentas claras, y hasta de proyectos bien hechos, fueron la causa de que la oposición, y en ocasiones hasta los diputados de su propio partido, frenaran los caprichos del gobernante en turno.
Cuando Cárdenas Jiménez se pregunta si ahora habrá dos planes hídricos y dos presupuestos, otra vez lo hace con la visión de quien despacha desde Casa Jalisco, pues cree que el plan y presupuesto que propone el Ejecutivo debe de aprobarse obligatoriamente, sin dar espacio a que se llegue a un acuerdo y se armonicen ambos planes y presupuestos para que el Congreso apruebe uno solo.
Como ayer -con todos los asegunes que existían porque en aquel entonces no se movía ni la hoja de un árbol en el estado si el gobernador en turno no lo aprobaba-, debemos de felicitarnos por que hoy exista una oposición en el Congreso del Estado que frene los caprichos y las ambiciones del inquilino de Casa Jalisco, cerrándole lo más posible aquellos espacios para que pueda hacer los grandes y “jugosos” negocios con los recursos públicos, y que siga manejando dependencias como el SIAPA, como si fuera su “caja chica” o “agencia de colocaciones”.
Parafraseando al propio Alberto Cárdenas, los jaliscienses gritan: ¡Carajo! ¿Qué les pasa?
Columna publicada originalmente en: Cárdenas culpa a oposición de crisis del agua, pero hay otros datos
