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Crisis del agua en Jalisco no se resuelve con discursos

Agua: fuente de control político y riqueza
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Desde tiempo inmemorial, el agua ha sido fuente de control político y de riqueza. En gran medida, el desarrollo de las civilizaciones históricas -de la Mesopotamia (Uruk, Eridu, Lagash, Babilonia) hasta nuestros días- ha estado determinado por quienes han administrado este recurso. Ya sea la producción de alimentos, la salud pública, la generación de energía eléctrica, el crecimiento urbano, el negocio inmobiliario o la vida misma, tienen un ingrediente sustantivo: el agua.

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Tengo por cierto que, si quieres conocer el estado que guarda un asunto, hay que ir hasta sus orígenes. En el caso del servicio de agua potable para nuestra ciudad, pueden identificarse dos etapas: antes y después de 1978, año en el que el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), se consolida como organismo operador para integrar los sistemas municipales de agua en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, a iniciativa del ingeniero don Jorge Matute Remus, acreditado y reconocido profesionista. 

Es importante tener claro que el SIAPA es solo uno de los tres componentes relacionados con la disposición del agua: el consejo de administración, el director general y el presidente de la Comisión Estatal de Agua (CEA) son los entes que cumplen las políticas públicas que ordena el gobierno del estado. Es del dominio público que de 1978 al 2007, el SIAPA no tuvo mayores contratiempos. Los problemas inician precisamente en este año, cuando asume la dirección Rodolfo Guadalupe Ocampo Velázquez, cuya formación profesional era ajena a la problemática hídrica. Lamentablemente, Rodolfo realizó (distrayendo recursos de la institución) una serie de inversiones que resultaron en un fraude. Lo demás es historia: Ocampo pagó con cárcel su incompetencia. 

Desde esa administración, el SIAPA y las fuentes abastecedoras de la ciudad han enfrentado diversas dificultades. Recuérdese que López Obrador politizó el asunto de la presa El Zapotillo. Imposibilitó la terminación de la cortina, reduciendo su altura según el proyecto original, de 105 a 80 metros y, con ello, redujo su capacidad de almacenamiento de aproximadamente 911 millones de metros cúbicos a 411 millones: una reducción del 55% de la capacidad originalmente prevista. Esta agua pudo haberse destinado a la zona metropolitana de Guadalajara, los municipios de Los Altos y la ciudad de León, Guanajuato. De esa magnitud es el daño.

La crisis que nos azota es muy delicada y no se resuelve con discursos demagógicos. Los correctivos inmediatos de poco servirán si el problema no se atiende estructuralmente. No es un asunto de partidos. Es tan grave que “no se vale echarle agua a su molino”. Es impostergable consultar a los profesionales más serios y conocedores de la materia.

Finalmente, es preciso recordar que los recursos que el SIAPA administra provienen de las cuotas que pagamos los usuarios. El agua potabilizada tiene un costo que nosotros sufragamos. Nadie nos regala nada. Por el bien de la salud física, cívica y económica del pueblo, el gobierno tiene la responsabilidad de actuar en consecuencia: agua limpia y a precio justo. Lo del agua al agua.

Columna publicada originalmente en Crisis del agua en Jalisco no se resuelve con discursos


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