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Movimiento Ciudadano: Cuando un partido deja de escuchar

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Movimiento Ciudadano conserva fuerza política en Jalisco. Negarlo sería ingenuo. Ha gobernado, ha ganado elecciones importantes y mantiene presencia territorial. Sin embargo, también sería un error no advertir que ningún proyecto se debilita de un día para otro. Primero deja de escuchar, después se encierra y finalmente descubre que aquello que parecía control político era, en realidad, desgaste acumulado.

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Uno de los errores más costosos que puede cometer un partido en el poder es olvidar a sus cuadros medios. No me refiero a quienes aparecen siempre en las fotografías, en los informes o en las primeras filas. Hablo de quienes caminan colonias, sostienen liderazgos, operan acuerdos, conocen secciones, atienden conflictos y mantienen viva la relación entre un proyecto político y la ciudadanía.

Esos cuadros rara vez reciben reflectores, pero muchas veces son quienes ganan o pierden una elección. Cuando se les promete, se les utiliza, se les posterga y luego no se les cumple lo suficiente, no solo se lastiman trayectorias personales: se rompe confianza política. Y la confianza rota no siempre hace escándalo. A veces simplemente se queda callada, se repliega o empieza a escuchar otras opciones.

Movimiento Ciudadano llegó al poder con un discurso de renovación, pero en algunos espacios parece haber terminado reproduciendo aquello que tanto criticó: grupos cerrados, decisiones tomadas entre pocos, imposición de perfiles cómodos y poca apertura real hacia liderazgos distintos. El problema no es que existan equipos cercanos; todos los proyectos los tienen. El problema empieza cuando esos equipos se convierten en muro.

También resulta riesgoso abrir espacios a personas sin suficiente entendimiento de la política. No basta con buena imagen, discurso moderno o manejo de redes sociales. La política exige oficio: conocer territorio, leer agravios, medir consecuencias, construir acuerdos, respetar trayectorias y entender que una candidatura no es un adorno, sino una responsabilidad.

Jalisco no se gana solo con marca, gobierno o campaña. Se gana con territorio, sensibilidad e inclusión inteligente. Un partido que desprecia a sus operadores intermedios termina debilitando sus propias piernas. Puede conservar discurso, recursos y presencia mediática, pero si pierde músculo territorial, pierde capacidad real de caminar.

El riesgo para Movimiento Ciudadano no está únicamente en Morena ni en el desgaste natural de gobernar. Está también en su propia cerrazón. En creer que el poder alcanzado garantiza el poder futuro. En cerrar la puerta a grupos políticos distintos y seguir apostando por los mismos nombres, las mismas lógicas y las mismas decisiones de siempre.

Si MC quiere seguir siendo competitivo, necesita abrir puertas, cumplir compromisos, reconocer trayectorias y dejar de tratar la política como un club de unos cuantos. Porque cuando un partido deja fuera a quienes saben operar y escucha solo a quienes le aplauden, tarde o temprano la realidad le cobra la factura.

Y en política, cuando la factura llega, casi nunca pregunta si todavía hay tiempo para corregir.


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por Violeta Moreno Haro

Lic. en administración de empresas UP campus GDL. Maestra en Gestión Pública CUCEA CONACYT. Maestria Historia del Pensamiento UP Campus Mixcoac Más de 25 años en el servicio público y en el análisis político en distintos medios en Jalisco y nacionales.

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