• viernes, septiembre 18, 2026 3:11 pm

Proyecto Metropolitano ZMG

Por el bien ciudadano

Indignarnos por lo que realmente importa
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No me preocupa que los jóvenes se inconformen. Al contrario: una generación que cuestiona, protesta y exige puede ser una buena noticia. Lo que me preocupa es que terminemos enseñándoles a indignarse con enorme intensidad por asuntos secundarios mientras frente a ellos ocurren cosas que pueden costarles, literalmente, la vida.

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Lo pienso cuando veo a muchachos pintar, dañar o afectar instalaciones de la Universidad de Guadalajara como forma de protesta.

Se puede estar en desacuerdo con una autoridad, exigir cambios y defender una causa sin convertir en normal el deterioro de una institución pública.

Arreglar lo que se destruye cuesta y ese costo, al final, lo asumimos todos.

Además, no todos los jóvenes tienen la oportunidad de estudiar en una universidad. Algunos no cuentan con las condiciones económicas; otros no tuvieron las condiciones académicas o personales para acceder o permanecer en ella.

Tener un lugar en una institución como la UdeG debería provocar también cierto sentido de responsabilidad sobre aquello que pertenece a toda la comunidad.

Mientras discutimos estas cosas, hay otra realidad que debería estremecernos mucho más.Esta semana Jalisco conoció el caso de Karla Margarita Pérez Jiménez, estudiante de Medicina de 22 años, reportada como desaparecida y posteriormente localizada sin vida en Zapopan. Una joven salió a continuar con su vida y no regresó.

Y aquí hay algo que también debemos entender: la desaparición ya no puede observarse únicamente como un problema de mujeres jóvenes. Ellas enfrentan riesgos específicos y el feminicidio exige una atención particular, pero en México desaparecen hombres y mujeres, adolescentes, jóvenes, adultos y personas mayores.Ésa debería ser una causa generacional.

No estoy proponiendo jóvenes obedientes ni silenciosos. Quiero exactamente lo contrario: jóvenes capaces de distinguir entre una protesta coyuntural y un problema que puede arrancarle a una familia a uno de los suyos para siempre.Protesten. Exijan. Cuestionen a sus autoridades. Defiendan la universidad pública. Cuídenla y abonen a generaciones pasadas que la mejoraron.

Pero, sobre todo, no permitamos que la estridencia de discusiones menores nos haga perder de vista aquello que sí debería unirnos: poder salir de casa, estudiar, trabajar, divertirnos y regresar vivos.Porque una sociedad que se acostumbra a sus desaparecidos tiene un problema mucho más grave.


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por Violeta Moreno Haro

Lic. en administración de empresas UP campus GDL. Maestra en Gestión Pública CUCEA CONACYT. Maestria Historia del Pensamiento UP Campus Mixcoac Más de 25 años en el servicio público y en el análisis político en distintos medios en Jalisco y nacionales.