Después de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara el intento inicial de Donald Trump para negar la ciudadanía por nacimiento a hijos de migrantes, el republicano amenazó con otra estrategia: restringir la obtención de un pasaporte estadunidense por parte de un menor de edad en caso de que sus progenitores no puedan acreditar su propia ciudadanía estadunidense o su estatus migratorio regular al momento de tramitar el pasaporte de un hijo.
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La estrategia de dominio de Morena
La orden ejecutiva para dicha acción fue firmada el pasado 6 de agosto, y dice la Casa Blanca que está enfocada principalmente en detener el llamado “turismo de nacimiento”. Actualmente, el proceso para la obtención de un pasaporte para un menor es distinto.
Los padres de niños y niñas nacidas en Estados Unidos únicamente deben demostrar la relación con el menor y presentar
una identificación con fotografía. Aunque el formulario incluye una declaración sobre la ciudadanía de los padres, no se les exige presentar documentación adicional que compruebe su situación migratoria.
Aunque la nueva ocurrencia de Trump aún no entra en vigor, ya enfrenta demandas en tribunales federales porque claramente viola las garantías establecidas por la Decimocuarta Enmienda que establece que son ciudadanos “todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción”.
La persecución y criminalización de las personas migrantes no para en las disposiciones presidenciales para seguir arrinconándolos en la sociedad y en los tribunales a donde recurren los migrantes a defenderse, sino que se materializan también en las cotidianas redadas y deportaciones que sufren los migrantes.
El ritmo de detenciones por parte de los agentes del ICE no disminuye, al contrario, se incrementa cada día. Durante agosto pasado las detenciones casi llegaron a 50 mil, muy lejos de aquellas 8 mil del primer mes del nuevo gobierno de Trump en 2025, y representó un aumento del 15 por ciento frente al mes de junio de este año y 70 por ciento respecto a febrero.
El aumento desmedido de detenciones y el bajo impacto mediático que han tenido se debe al cambio en la manera de ejecutarlas. En las últimas semanas los operativos del ICE se han desplazado de las grandes redadas que dominaron los primeros meses de 2026 hacia acciones menos llamativas, como detenciones durante controles de tránsito, en tribunales, puertos aéreos y citas en Cortes migratorias, teniendo una colaboración cada vez más estrecha con las policías estatales y locales mediante el acuerdo 287(g) de ciudades seguras.
Así, la Casa Blanca va cerrando la pinza de manera menos ruidosa contra los migrantes. A pesar de ello, un sondeo del Economist/YouGov tracker reportó que el apoyo a las políticas antimigrantes de Donald Trump apenas recibe 40 por ciento de aprobación contra 53 por ciento de rechazo.
Sin duda, la verdadera encuesta y el tamaño del impacto de la persecución y criminalización de los migrantes lo veremos el próximo 3 de noviembre en la jornada electoral de medio término.
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