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Le gritan al gobernador “Fuera Lemus” en el Iteso, su Alma Mater

Le gritan al gobernador “Fuera Lemus” en el Iteso, su Alma Mater
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Ayer el gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro vivió “en carne propia” la experiencia de que no es lo mismo “hablarle” a los jaliscienses desde la seguridad de las cuatro paredes de un salón de Casa Jalisco, frente a la cámara que sólo registra su voz e imagen y ante el silencio de sus colaboradores, que estar enfrente de ellos, verlos a la cara y que lo vean directamente, estar expuesto al verdadero sentir de los ciudadanos que es de hartazgo, enojo, irritación, “encabronamiento”, como se lo espetaron estudiantes cara a cara, nada menos que en su Alma Mater: el ITESO.

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Con apenas 22 meses en el gobierno del Estado, Lemus Navarro ya se dio cuenta de lo que la gente “de a pie” -la de la calle, la que no está fascinada por el Instagram, ni el Tik Tok, la que vive todos los días el martirio que es el transportarse público urbano en la zona metropolitana, la que durante varios meses sufre la ausencia de agua potable en sus viviendas, la que hoy recibe agua puerca y apestosa en sus casas-, piensa de él y de su gobierno, y no es precisamente agradecimiento ni idolatría, sino todo lo contrario.

En junio pasado, en pleno furor del mundial de futbol por el que el gobierno del Estado y el de Guadalajara derrocharon millones de pesos en obras no prioritarias y en organizar fiestas, festivales y conciertos, afuera del mismo Palacio de Gobierno, cuando ufano se dirigía a inaugurar el costoso Fan Fest en la Plaza de la Liberación, Lemus Navarro fue increpado por una señora de edad avanzada, ama de casa, que lo llamó “ratero”, “corrupto”, y lo insultó diciéndole “no te hagas pendejo”, reclamándole las condiciones en que tenía el Estado y advirtiéndole que “a mi no me mandes besos”. Ese fue el sentir de una simple ciudadana que tuvo la coincidencia de cruzarse con el gobernador en la calle.

Ayer, cuando Lemus Navarro vuelve a salir de la seguridad que le dan las cuatro paredes de Casa Jalisco y acudió a grabar una entrevista radiofónica en las instalaciones del ITESO, la universidad de donde es egresado, se encontró con jóvenes estudiantes que no se detuvieron para recriminarle el agua sucia, puerca y mal oliente que su gobierno distribuye en la zona metropolitana; para cuestionarlo sobre la inseguridad ante tantas personas desaparecidas; para quejarse de las deficiencias del transporte público; y para reclamarle la agresión de que fueron objeto cuando se manifestaron contra el tarifazo. “¡¿Por qué mandaste granaderos cuando lo del tarifazo!?”.

Y como aquella solitaria señora que se lo encontró afuera de Palacio de Gobierno, también lo insultaron: “Todo lo que dices es pura puta mentira, cabrón. Así, al chile, güey”. “Mejor no te hubieras presentado, cabrón, Todos estamos encabronados, ¡Todos!”. Y también le recriminaron: “Se llama desprecio lo que estás haciendo, gobernador”. “¡Por qué mandas granaderos a reprimir manifestaciones!”. “¡Estamos hartos de tus mentiras!”. “Ya sabemos que te gusta mandar granaderos”. “La gente está enojada por situaciones de negocio privado que tienes tú, por ahí”. “Hablar en un espacio privado no es lo mismo que hablar con los estudiantes”. “Debería darles vergüenza estar defendiendo a alguien que nos está envenenando”. “¡El agua con caca es un negocio…!”.

Y si el día de su graduación -junto con sus compañeros y amigos de generación- Jesús Pablo salió del ITESO entre felicitaciones y abrazos, ayer vivió la amarga experiencia, y seguramente un momento inolvidable, de salir de su Alma Mater entre gritos de repudio al unísono que reflejaron y dejaron patente para la posteridad el sentir de los jóvenes itesianos: “¡Fuera Lemus! ¡Fuera Lemus! ¡Fuera Lemus! ¡Fuera Lemus!….”.

El gobernador Jesús Pablo Lemus ya se dio cuenta, otra vez, que una realidad es la que vive detrás de las bardas y paredes de Casa Jalisco o de los muros de Palacio de Gobierno, dnde sólo están quienes siguen sus instrucciones o se deshacen en salamerías, y otra cuando sale a la calle donde se encuentra con ciudadanos enojados, molestos, irritados, “encabronados” por como está gobernando Jalisco.

Y apenas se van a cumplir dos años…

Columna publicada originalmente en: Le gritan al gobernador “¡Fuera Lemus!” en el Iteso, su Alma Mater


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