Cuando con dos o tres semanas de anticipación, mínimo, te avisan que se llevará a cabo una mega marcha-manifestación que partirá de la Minerva y llegará a Casa Jalisco en demanda de agua limpia, luego de nueve meses de recibir agua sucia y pestilente en las viviendas -lo que representa la mayor crisis social que enfrentas en lo que va de tu gobierno-, y le autorizas tres días antes del evento nada menos a tu secretario general de Gobierno que se vaya de vacaciones al extranjero; vas a tu Alma Mater y te increpan estudiantes exigiéndote solución al problema del agua; te comprometes ante ellos a que podrán manifestarse libremente y con todas las garantías de que no habrá represión; y el día “D” te estalla la “bomba” en pleno rostro porque tú y tu equipo menospreciaron la manifestación o no supieron prepararse para un evento de esa magnitud, significa que tu gobierno es un fracaso.
Te recomendamos:
Criterios de gasto de Tlajomulco
Eso es lo que demuestran los lamentables y reprobables actos de represión que los elementos del cuerpo de seguridad del Estado aplicaron en contra de los manifestantes -adultos, jóvenes, mujeres, adultos mayores y niños-, afuera de Casa Jalisco -la residencia oficial del Mandatario-, y que hoy -72 horas después- aún son noticia a nivel no sólo nacional, sino internacional; que hoy ocupan aún amplios espacios en los medios de comunicación escritos -del país y el extranjero- y de tiempo en los medios electrónicos; y que han obligado la intervención de organismos internacionales como la ONU, a través de su relatora en México, y Amnistía Internacional, así como de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, para abrir una investigación sobre lo sucedido el domingo pasado.
Tu gobierno es un fracaso cuando supuestamente te preparaste para enfrentar una mega marcha-manifestación por una causa justa que tú mismo así lo reconociste, y ante los hechos y resultados te ves obligado a salir a reconocer y declarar que “en el operativo de la manifestación del pasado domingo se cometieron graves errores”; “que fue un operativo con graves deficiencias”; que “se salió de control”; que “hubo uso excesivo de la fuerza”; que “hubo detenciones injustas”; que “a las personas nunca se les debió echar agua ni gas”; que “ninguna persona debió quedar expuesta a la violencia”; y que “algunos elementos policiacos cometieron excesos…”.
Si bien nunca vamos a escuchar al gobernador de Movimiento Ciudadano, Jesús Pablo Lemus Navarro, parafrasear al ex presidente Gustavo Díaz Ordaz y decir que “asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación a los sucesos del domingo pasado”, lo menos que esperan los jaliscienses es que no le tiemble la mano para “cortar cabezas” y despedir al o los responsable del operativo “con graves deficiencias” y en el que “se cometieron graves errores” y además ordenaron la represión policiaca en contra de los ciudadanos que se manifestaron afuera de su residencia oficial, Casa Jalisco.
¿Quién dio la orden a los uniformados de reprimir a los manifestantes? ¿Quién lo hizo, consultó al gobernador Lemus o tomó la decisión bajo su propia responsabilidad?
En la línea de mando, sólo puede haber un responsable: el Secretario de Seguridad Pública del Estado.
¿Se atreverá el gobernador a despedirlo o sólo “sacrificará” como “chivos expiatorios” a elementos uniformados que lo único que habrían hecho fue acatar las órdenes e instrucciones que recibieron de sus mandos superiores?
Pero hay otras preguntas de respuesta obligada por el propio gobernador Lemus Navarro: ¿Qué instrucciones dio a los integrantes Gabinete de Seguridad previamente en torno a esta mega marcha-manifestación? ¿O no les dio ninguna y dejó que actuaran bajo su propia iniciativa y responsabilidad? Si les dio instrucciones, ¿lo desobedecieron? ¿O le consultaron cada paso que dieron los uniformados en la calle y él los avaló? ¿Y qué de los elementos de seguridad vestidos de civil, ubicados atrás de los uniformados que custodiaban Casa Jalisco y arrojaron piedras y otros objetos a los manifestantes? ¿Quién ordenó al Cuerpo de Bomberos agredir a los manifestantes con chorros de agua a presión?
Frente a lo sucedido, Lemus Navarro está obligado a dar un “manotazo” sobre la mesa, porque esto no concluye con el “mea culpa” que salió a dar ayer en contradicción con su mensaje del día anterior cuando culpó de los hechos a un bloque de 400 personas -casi el 10% de los 4 mil 500 asistentes que contabilizó´Protección Civil participaron en la marcha-manifestación-. Y tan no ha concluido, que ayer se realizaron manifestaciones afuera de varios Centros Universitarios de la Universidad de Guadalajara y frente a Palacio de Gobierno.
Y esta inconformidad revivirá y se intensificará si minimiza los hechos y entrega a los jaliscienses “chivos expiatorios”.
Lo que sí es una realidad es que, tras lo sucedido el domingo, Lemus Navarro pagará un alto costo político que no estarán dispuestos a asumir en Movimiento Ciudadano nacional, de Dante y Álvarez Máynez, ni estatal, de Mirza Flores y compañía.
Y si no, al tiempo…
Columna publicada en: Lemus y su gobierno fracasado