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Falta talento político: la incapacidad de escuchar alimenta la violencia*

Falta talento político: la incapacidad de escuchar alimenta la violencia
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Es indudable que los hechos nos obligan a reflexionar sobre la calidad política y la responsabilidad de nuestros gobernantes, así como sobre su capacidad para resolver los problemas de la sociedad.

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La crisis del agua, las decisiones legislativas con los cobros del SIAPA y los acontecimientos recientes no son temas aislados: son señales de una relación quebrantada entre las instituciones, los gobernantes y la sociedad por falta de talento político.

El talento político no se mide por la capacidad de ganar elecciones, pronunciar discursos, dominar redes sociales o tener una imagen falsa ante la sociedad.

Se demuestra cuando se identifican las necesidades antes de que estallen, se escucha a quienes padecen las consecuencias y se encuentran soluciones sin convertir el desacuerdo en un enfrentamiento social, evitando que las diferencias legítimas terminen en violencia.

La historia de México nos demuestra que gobernar no consiste solamente en ejercer el poder, sino en interpretar las necesidades sociales y encontrar soluciones que permitan avanzar sin fracturar a la sociedad.

Todo gobernante debe tener la sensibilidad, la inteligencia y la voluntad para resolver mediante el diálogo y la legalidad, construyendo acuerdos. Ejemplos sobran: la Reforma Electoral de 1996 o la Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938; todo esto con el respaldo social para llevarlas adelante.

Todas las acciones públicas requieren visión, justificación y capacidad para explicarse a la sociedad. Esto no significa que se esté libre de errores, abusos o decisiones cuestionables, pero nos enseña que el poder necesita límites, instituciones sólidas y vigilancia ciudadana.

Hoy en día todo se convierte en una confrontación entre quienes gobiernan y quienes exigen respuestas sociales. Las decisiones legislativas que generan inconformidad y las manifestaciones ciudadanas nos obligan a reflexionar sobre la capacidad de los políticos.

Sin embargo, debemos exigir a las autoridades que actúen dentro de la legalidad y contribuyan a evitar una escalada de confrontación. Esto pasa por los legisladores, los partidos políticos y los organizadores de las protestas. Su importancia radica en demostrar que las diferencias construyen soluciones.

El poder público debe responder a la sociedad sin protagonismos, confrontación ni intereses particulares, de grupos o de partidos políticos. Que no llegue la embriaguez del poder.No podemos seguir siendo espectadores de los conflictos políticos; asumamos la responsabilidad de participar en las soluciones.

La responsabilidad ciudadana debe demostrarse participando, no solamente criticando. No se trata solamente de si nuestros políticos tienen talento, sino de qué estamos haciendo como sociedad para impulsar una cultura política más madura.

Jalisco necesita ciudadanos que no se limiten a indignarse durante unos días y después olviden los problemas con un partido de fútbol de la Selección Mexicana o un concierto de Los Ángeles Azules.

Debemos recuperar espacios en las universidades, bibliotecas, colonias y organizaciones profesionales, donde sea posible discutir sin agredir, discrepar sin descalificar y buscar acuerdos sin renunciar a los principios del bien común.

Necesitamos mejorar la selección de candidatos dentro de los partidos y construir una ciudadanía activa y responsable.El talento político no consiste en conservar el poder a cualquier precio, sino en demostrar que se sabe ejercer al servicio de la sociedad.

*Texto escrito por el Dr. Marco Antonio González Mora


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