Por los menos 3 mil 800 menores de 18 años, incluidos 20 bebés, han sido arrestados y encarcelados en centros de detención desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025
En su lucha xenofóbica, racista y pigmentocrática contra las personas migrantes, Donald Tump no muestra límites ni vergüenza alguna. El corpus legal y las acciones por parte de los agentes migratorios del ICE no se detienen. El negocio y la criminalización de los migrantes continúa siendo la prioridad del republicano.
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Investigaciones realizadas por The Mar-shall Proyect, un centro independiente de periodismo de investigación enfocado en el sistema de justicia criminal, han encontrado que, por los menos 3 mil 800 menores de 18 años, incluidos 20 bebés, han sido arrestados y encarcelados en centros de detención
desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025.
Varios de los menores fueron secuestrados de sus hogares, escuelas o en calles y parques; algunos,
incluso, estuvieron desaparecidos por días, y al menos mil 300 de ellos pasaron más de 20 días detenidos. Varios infantes fueron aprehendidos mediante mentiras y chantajes sobre sus progenitores (La Opinión, 1 de marzo de 2026).
La mayaría de los detenidos han sido recluidos en el Centro de Detención Dilley al sur de San Antonio, Texas un centro operado principalmente por las empresas CoreCivic y Target Hospitality, ambas compañías ampliamente beneficiadas de la política estadunidense de construir y administrar cárceles
privadas.
Dilley es el centro de detención de migrantes más grande de la Unión Americana, a él ingresan principalmente mujeres, niños y niños centroamericanos. Comenzó a funcionar en diciembre de 2014 con capacidad para 2 mil 400 personas.
Actualmente, el gobierno estadunidense le paga a las empresas que administran el centro 19 millones de dólares al mes para mantener el funcionando de la prisión. El costo por persona detenida es de 296 dólares diarios. Un negocio muy jugoso.
No nos referimos solamente a una población migrante detenida, las personas que Trump envía a Dilley son niños y niñas, confinadas en condiciones precarias e insalubres, con problemas de salud, mala alimentación, todo lo cual les genera ansiedad, tristeza, miedo y trastornos psicológicos.
Los hallazgos que reporta The Mar-shall Proyect en el Centro de Detención Dilley muestran la cara más deshumanizada de la política antimigrante de Donald Trump sobre la cual insiste en sentar una parte de sus acciones de gobierno contra los migrantes que le permita a él y su partido alzarse con la victoria
electoral en noviembre próximo.
Estoy cierto que el final de la historia no será el que el inquilino de la Casa Blanca imagina.
Al tiempo.
