Más allá del contenido total de la iniciativa de Reforma Electoral que hoy miércoles enviará la presidente Claudia Sheinbaum Pardo a la Cámara de Diputados, hemos de aplaudir que contra viento y marea sostuvo su postura de que cada uno de los próximos 500 diputados que llegarán a la Cámara de Diputados será mediante el voto ciudadano, así como el desaparecer la aberrante figura del senador plurinominal.
Y es que sí, de eso se trata, de que cada diputado se gane el voto con el sudor de su frente…
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Ya no más legisladores de lista que, efectivamente, responden más a los intereses cupulares, de grupo o individuales en cada partido, aunque hemos de reconocer que era a través de esta vía como llegaron grandes figuras parlamentarias como José Luis Lamadrid, por mencionar a un destacado jalisciense que como él, muchos más aportaron mucho al parlamentarismo y a la elaboración de nuestras leyes. Pero creo que llegó ya el momento de que todos quienes aspiren a la Cámara de Diputados tengan una verdadera representación popular.
Mucho se ha dicho, para justificar a los diputados “de lista”, que son ellos los que realmente trabajan en la elaboración de iniciativas y en la toma de las grandes decisiones desde el Poder Legislativo; que son ellos los que aportan grandes debates a la vida parlamentaria; que son ellos los que le aportan la calidad política a uno de los tres Poderes, pero sin duda que ahora tendrán la oportunidad de hacerlo por la voluntad del ciudadano que acudirá a las urnas.
Con la propuesta que conocemos de la presidente Sheinbaum sobre este punto, no se acaba la representación proporcional, como ella misma lo ha subrayado, pero ahora quienes lleguen a San Lázaro con esta condición lo harán legitimados por el sufragio secreto y directo del ciudadano.
Es cierto, no es cosa menor ni menos importante lo que esta iniciativa puede contener en beneficio o perjuicio del Instituto Nacional Electoral, como tampoco cerramos los ojos a las presuntas “trampas” que puede traer “entre líneas” o en la letra chiquita en beneficio del partido en el poder, pero obligar a que cada aspirante a ser legislador haga campaña, se dé “baños de pueblo” para ganarse la voluntad ciudadana, es lo mejor.
Como lo mejor es también reducir las prerrogativas a los partidos políticos, a fin de que los recursos que obtengan de acuerdo a la votación recibida, tengan un mejor manejo en beneficio del partido, de sus militantes y de la ciudadanía.
Aplaudible es también que la presidente Sheinbaum no se haya dejado presionar o chantajear -si en este renglón mantiene su postura-, por los partidos aliados de MORENA, el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo que se oponen a que la totalidad de sus candidatos realicen campaña y lleguen a la Cámara gracias al voto ciudadano. No. Estos partidos quieren seguir gozando de las prebendas que les da ser aliados del partido mayoritario.
Así, pues, esperemos a conocer el contenido completo y final de esta iniciativa de Reforma Electoral que hoy, según se prometió ayer, llegará a San Lázaro. Y ya veremos la reacción de todos los partidos,
Al tiempo…
*Columna publicada en: Reforma Electoral: A ganar el voto, con “el sudor de su frente”
