A Pablo Lemus y a sus socios financieros les damos un mensaje claro: Jalisco ya despertó. El transporte es un derecho, la privacidad es innegociable y la dignidad no se vende. ¡A ampararnos y a tomar las calles!
La historia de los grandes cambios sociales casi siempre comienza con un grupo reducido de personas que se niegan a aceptar lo inaceptable, que deciden plantar cara a la injusticia cuando la inmensa mayoría parece resignarse ante el peso del sistema.
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Este 3 de marzo de 2026, la ciudad de Guadalajara y todo el estado de Jalisco tienen en 35 jóvenes estudiantes un auténtico faro de dignidad ciudadana, resistencia y valentía.
Es un día para celebrar con todas nuestras fuerzas a estos muchachos y muchachas que se animaron a hacer lo que muchos creían imposible: demandar el amparo de la justicia federal contra el abuso sistemático del gobierno del estado.
Con su histórica victoria legal de esta tarde, no solo han protegido sus propios derechos constitucionales, sino que han desnudado la perversidad de un sistema diseñado para exprimir a los más vulnerables.
El agravio contra la ciudadanía jalisciense tiene dos rostros, a cuál más de indignante y clasista. El primero es el infame “tarifazo” que elevó el costo del transporte público a la asfixiante cantidad de 14 pesos.
En una economía fracturada donde las familias trabajadoras y los estudiantes hacen auténticos malabares financieros para llegar a fin de quincena, cobrar esa cantidad por un servicio deficiente es un acto de crueldad gubernamental y de absoluta desconexión social.
Obligar a la gente a destinar una parte grotesca de su salario solo para ir a la escuela o al trabajo es violencia institucional. Pero la peor parte, la verdadera trampa que motivó está justificada rebelión estudiantil, es la extorsión disfrazada de modernidad tecnológica que el gobierno estatal ha intentado
imponer a través de la tarjeta única “Al estilo Jalisco”.
La inmensa gravedad de esta política pública radica en su naturaleza de chantaje, en la mercantilización de los derechos humanos. Si tú, como estudiante, adulto mayor o persona trabajadora, quieres acceder al descuento que por ley te corresponde, la realidad es cruda: el gobierno en este caso Pablo Lemus le está
diciendo a la gente a fuerzas tienes que volverte cliente de este banco privado, firmar un contrato y entregarles tu información personal.
Te obligan a someterte a sus términos y condiciones corporativas, y a entregarles en bandeja de plata tus
datos más sensibles. Han convertido una obligación del Estado y un subsidio público en un jugoso modelo de adquisición de clientes para una empresa privada, lucrando con la necesidad de quienes menos tienen.
Pero mientras estos 35 jóvenes libraban una agotadora batalla jurídica, estudiando leyes, organizándose y defendiendo el derecho a la ciudad para todos, resulta inevitable y profundamente indignante preguntarse: ¿qué está haciendo el titular del Ejecutivo? Pablo Lemus parece gobernar para una revista de sociales, viviendo en una burbuja de privilegios de cristal que lo desconecta por completo de la dura realidad que se respira todos los días en los paraderos del Macrobús, en el Tren Ligero o en las rutas alimentadoras de la periferia.
Se la pasa de fiesta en fiesta, de cóctel en cóctel, asistiendo a eventos glamurosos y obsesionado con
despilfarrar los recursos públicos en la promoción del Mundial de la FIFA 2026.
Actúa como si un torneo de fútbol de unas cuantas semanas fuera a resolver la crisis de movilidad, la desigualdad y el encarecimiento de la vida en la metrópoli.
Lemus camina por Jalisco sintiéndose el gran galán de la política, buscando siempre su mejor ángulo para las cámaras, cuidando su imagen superficial. Anda por la calle y por los eventos de élite abrazando a todo el mundo, regalando sonrisas de plástico que esconden una profunda insensibilidad hacia el dolor y el
bolsillo de la gente.
Ese abrazo de político en campaña perpetua es una burla cruel cuando, por la espalda, su administración te apuñala con un pasaje de 14 pesos y busca obligarte a entregar tus datos a entidades bancarias. Es muy fácil posar para la foto internacional presumiendo una supuesta “modernidad” cuando tú viajas en camionetas blindadas y no sufres la extorsión de regalar tu privacidad para que te hagan válido un descuento de unos cuantos pesos.
Y en esta historia de abusos desde el poder, también es imperativo señalar las oscuras complicidades y las omisiones dentro del propio sistema de justicia, que muchas veces le hace el trabajo sucio a los gobernantes.
Hay que criticar con toda firmeza, indignación y decepción a los jueces del Poder Judicial de la Federación
que, en primera instancia, decidieron darle la espalda al pueblo. Los jueces del Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Administrativa en Jalisco, en un acto de cobardía institucional y de evidente sumisión al poder ejecutivo estatal, negaron inicialmente la suspensión provisional a estos estudiantes. Esos juzgadores
prefirieron proteger la maquinaria recaudadora, tapar las espaldas del gobernador y cuidar los oscuros negocios bancarios antes que salvaguardar los derechos humanos y la protección de datos de la juventud. Actuaron como empleados del gobierno y no como contrapesos de la República.
Por fortuna, los estudiantes y los abogados de la Comisión Legal del Tarifazo no se rindieron ante el primer portazo en la cara. Dieron la pelea técnica y, mediante un recurso de queja, lograron llevar el caso hasta una instancia superior. Fue allí donde el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa impuso la cordura, el respeto a la ley y la perspectiva de derechos humanos. Los magistrados le
corrigieron la plana a los jueces sumisos de primera instancia y otorgaron, mediante la resolución de la queja, la medida cautelar que hoy celebramos.
Gracias a esto, los jóvenes seguirán recibiendo su subsidio pagando en efectivo o con sus tarjetas anteriores. Este triunfo histórico no es el final del camino; debe ser la chispa que encienda la pradera de la movilización social en todo el estado. Es el momento exacto de pasar a la ofensiva ciudadana.
Hoy, desde esta tribuna, convoco de manera urgente y enérgica a todos los jóvenes, a las y los universitarios, a los alumnos de preparatoria, a las personas trabajadoras y a los adultos mayores de Jalisco a que sigan el inmenso ejemplo de estos 35 valientes.
¡Hay que ampararse de forma masiva! Saturemos los juzgados federales con nuestra exigencia de justicia y hagamos colapsar su intento de bancarización forzada. Pero la lucha en los tribunales no basta. Es indispensable que la indignación desborde los expedientes y tome las calles. Convoco a la juventud y a
la sociedad entera a manifestarse pacífica pero contundentemente contra la tarifa abusiva de 14 pesos y contra el robo descarado de nuestros datos personales.
No permitamos que la frivolidad de un gobierno elitista defina nuestro futuro. A Pablo Lemus y a sus socios financieros les damos un mensaje claro: Jalisco ya despertó. El transporte es un derecho, la privacidad es innegociable y la dignidad no se vende. ¡A ampararnos y a tomar las calles!
