El pasado tres de julio aparece en Mural una nota del municipio de Tlajomulco, que nos hace saber de la participación de 300 personas en una jornada de limpieza de la Laguna de Cajititlán y los muelles que la circundan. Obviamente se trata de una medida circunstancial y distractora, sin atender las causas de la contaminación.
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De algunos meses a la fecha el gobierno del estado ha promovido cambios de dirección en el Sistema Intermunicipal de Agua Potable (SIAPA), entre quejas constantes de la nula calidad del agua que entrega. Ello solamente es la culminación de constantes señalamientos, de cuando menos lo que va del siglo, de las malas decisiones tomadas por gobiernos de Acción Nacional, PRI y Movimiento Ciudadano.
Lo mismo otorgan nombramientos a personas con altos sueldos y ausencia de perfil en decisiones caprichosas, como descuidan las plantas de tratamiento y abandonan las fuentes que alimentan el proceso.
El último gran esfuerzo por garantizar el abasto de líquido de la zona metropolitana y con nivel aceptable de calidad, fue con Enrique Álvarez del Castillo, que aplicó un fuerte gasto del gobierno federal, aprovechando su cercanía con Miguel de la Madrid.
Ahora las quejas del SIAPA se han vuelto constantes por el abandono de las instalaciones y la pésima calidad del agua. Abusos evidentes que se cometen con la administración, entre otros el ejercicio de compras de materiales por ocurrencia, con un alto costo y precario uso.
También se les señala de omitir el pago de los grandes consumidores, que se les otorga trato preferencial, al igual que los nombramientos de ejecutivos con sueldos desproporcionados. O el derroche de los escasos bienes financieros en una nómina abultada, con personas sin el perfil que el SIAPA requiere.
Ante la presión social y el escándalo del mal servicio que presta, se hace una propuesta de reorganización del SIAPA, de la que no se conocen los criterios y mucho menos su aplicación. Lo que incluye un enorme costo, que necesariamente habrá de acabar en préstamos del gobierno, para aumentar la de por si abultada deuda, producto de la irresponsabilidad y abuso de los últimos gobiernos. O la alternativa de entregar la administración a empresarios privados, con los altos precios del líquido que implicaría la utilidad particular de la decisión.
Hay un elemento que no toman en cuenta, los enormes negocios del desarrollo urbano, canalizados originalmente a Tlajomulco y causa directa de la descomposición de la Laguna de Cajititlán y el enloquecido crecimiento de Zapopan, a partir de los gobiernos de Movimiento Ciudadano, que encabeza originalmente Pablo Lemus y que con especial alegría continuó el actual Presidente Municipal.
Tampoco en los procesos de Tlajomulco para Cajititlán se aprecia sentido común, ya que sus programas de limpieza omiten el origen, el crecimiento urbano desordenado y la contaminación recurrente y sistemática con las aguas residuales.
En el SIAPA la causa original es también el crecimiento descontrolado de la mancha urbana, que por un lado alimenta los ingresos exagerados de las empresas de vivienda y por el otro se olvidan de brindar un servicio de agua potable eficiente.
Mismas causas, síntomas similares, que pagan los pobladores con impotencia y rabia. Porque todo se convierte en negocio y actos de simulación, que los funcionarios y la población saben son solamente distractores, en tanto continúan con la destrucción de los recursos naturales.
