Enfrentar al monstruo de cien cabezas que encarna el negocio inmobiliario en la zona metropolitana de Guadalajara, es una tarea compleja y muy difícil.
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En torno a numerosos proyectos de desarrollo urbano, convergen intereses abiertos e inconfesables que en el pasado fueron responsables de un explosivo crecimiento de la metrópoli que no respetó cauces ni áreas verdes y trajo como consecuencia las inundaciones de hoy y la pérdida de bosques, entre otras calamidades.
Para comprender la magnitud de recursos que se mueven en esta industria, basta saber que cada año tienen lugar unas cien mil operaciones inmobiliarias que conforman un mercado de casi cien mil millones de pesos, según datos de organismos de este sector.
Al menos la mitad de estas operaciones de compra venta se refieren a viviendas, pero el resto son oficinas, locales comerciales, edificios y terrenos. A estos números, habría que agregar el otro lucrativo negocio del arrendamiento que, de acuerdo con especialistas, supera los 20 mil millones de pesos anuales.
A este explosivo crecimiento de la metrópoli, habrá que sumar a partir de 2010 la proliferación de desarrollos verticales de uso mixto, con comercios y departamentos con torres de más de 20 niveles.
En ese tiempo, el metro cuadrado para estos edificios era de 16 mil pesos; trece años después rondaba los 50 mil pesos y ahora alcanza en algunas zonas los 85 mil pesos. Por todo este coctel, no es extraño que Guadalajara esté convertida en la metrópoli más cara en operaciones inmobiliarias incluyendo rentas. Tan sólo para este 2026, en la ciudad hay 25 proyectos en marcha que inyectarán más de mil 200 millones de dólares.
Durante años, la ecuación que seguían los desarrolladores era tramitar permisos sin preocuparse por planes parciales y usos de suelo. Aunque la autoridad municipal rechazara los desarrollos, acudían al Tribunal de Justicia Administrativa para revertir los dictámenes.
Otra fórmula estaba asociada a la corrupción. Con la complicidad de funcionarios municipales, optaban por la figura de la “afirmativa ficta” que, ante la negativa de respuesta en tiempo y forma de la autoridad en un trámite, se daba por autorizado.
En agosto de 2025 el ayuntamiento de Guadalajara rechazó un proyecto para construir una torre de 15 niveles en un terreno ubicado en el área natural protegida del bosque de Los Colomos. Era una edificación mixta que incluía locales comerciales, 140 departamentos y zona hotelera. Pero el gobierno tapatío mantuvo su negativa por tratarse de una zona de protección hidrológica que no era compatible con el uso de suelo para comercios y vivienda.
Más adelante el Tribunal de Justicia Administrativa secundó la decisión del gobierno tapatío de rechazar los permisos para el proyecto de urbanización. Aunque el “monstruo inmobiliario” tiene cuantiosos recursos para conseguir sus fines, al menos llama la atención que la autoridad municipal se mantenga firme como el primer dique para contener esta expansión que no toma en cuenta reglamentos y la fragilidad ambiental de distintas zonas.
Una buena estrategia en la actual administración, fue validar en el pleno del ayuntamiento todas las resoluciones improcedentes para otorgarle mayor validez jurídica y hacer difícil su combate en instancias judiciales.
El argumento de la Dirección de Control del Territorio en los dictámenes en los recursos de revisión, fue que no se ajustaron a los planes parciales de desarrollo urbano vigentes. Entre enero de 2025 y junio de 2026, fueron resueltos, con el apoyo del pleno, 138 expedientes. Solo 38 recibieron el visto bueno, en tanto que 100 fueron rechazados, es decir, el 72.5 por ciento, por lo que siete de cada diez no cumplieron con la normatividad vigente.
Aunque el ayuntamiento de Guadalajara aclara que no se trata de frenar el desarrollo, la alcaldesa Verónica Delgadillo sostiene que resolver en sentido negativo proyectos que impactarían el entorno urbano, simplemente es hacer valer “el derecho a la ciudad” que tienen sus habitantes.
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*Columna publicada originalmente en: Derecho a la ciudad vs. “Monstruo inmobiliario”
