A poco más de un año del proceso electoral en Jalisco, se aprecia incertidumbre en los resultados, por la ausencia de liderazgos, que se traduzcan en candidaturas sólidas, dentro de los partidos políticos que aparecen como líderes.
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El desgaste a que están sujetos los protagonistas no permite visualizar potenciales ganadores, por otro lado, están expuestos a una notoria disfunción del entendimiento de lo que la sociedad requiere y necesita. De manera desesperada anteponen sus intereses y sus ambiciones en las decisiones de gobierno y el ejercicio de los magros presupuestos.
En lo referente a Morena se bifurcan dos grandes tendencias en el país, una que tiene la figura de Claudia Sheiunbaum como líder y la que se mantiene arropada con el líder tradicional.
Ambas corrientes en los momentos en que se ven expuestas en sus abusos corren a establecer acuerdos, que si bien se han perdido la confianza, llegan a la conclusión que enfrentados acabaran perdiendo el control del país y muchos de ellos en las cárceles norteamericanas.
Sus cuestionadas conductas los han convertido en objetivos electorales del gobierno norteamericano, que se viste de honestidad al compararse con los funcionarios locales, quienes en evidente complicidad con la delincuencia organizada se convirtieron en objeto de exhibición y chantaje de los norteamericanos.
En una evaluación objetiva, ninguno de los gobiernos de los últimos sexenios saldría bien librado y los últimos gobiernos están aún más contaminados, sus funcionarios son grandes depredadores y todo indica que la corriente en el poder perdió el discurso y la confianza de la sociedad, al involucrar hasta las familias en la depredación.
Por lo que se refiere a Jalisco, Morena está envuelta en conflictos y sus corrientes se caracterizan por belicosas, además de que trasciende la venta de candidaturas. A la fecha no se perciben liderazgos solidos para 2027.
Después del deterioro evidente de Acción Nacional en sus tres periodos que administró Jalisco, los electores dieron una segunda oportunidad al Partido Revolucionario Institucional, que acabó también perdido en frivolidades y rapacerías. Eso llevó a la población a otorgar una oportunidad a Movimiento Ciudadano, después de un periodo en Tlajomulco en 2010 2012.
Sin embargo, en el propio municipio entraron en un vergonzoso proceso, al negociar con la delincuencia organizada en 2013. En tanto que en Guadalajara cambiaron el trato servicial y amable con la ciudadanía por la grosería y la arbitrariedad.
Aparecieron además en la administración municipal, personajes ligados a la delincuencia y familiares del Presidente Municipal en los permisos de la construcción y la violación de la normatividad, no menor fue su actuación en el tema de las adquisiciones.
No obstante, logró Movimiento Ciudadano en 2018 obtener el triunfo en la gubernatura de Jalisco, que al final se convirtió en un fiasco la administración de los recursos y el ejercicio de gobierno. Su actuación fue caprichosa e improvisada, amen de oscura en la administración de los recursos. Sin contar el evidente deterioro de la seguridad pública y la procuración de Justicia, con la consecuente crítica de su alianza con la delincuencia.
Por su parte las administraciones actuales de Movimiento Ciudadano del Gobierno del Estado y los principales municipios metropolitanos, son medianas y tendenciosas hacia las obras y los negocios que beneficien a los líderes de gobierno.
Así, los potenciales candidatos de Morena y Movimiento Ciudadano para 2027, se aprecian de estatura mediana y perfil anodino.
