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La guerra que Lemus perdió: Crisis del agua

La guerra que Lemus perdió: Crisis del agua
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La imagen que acompaña este texto -publicada ayer por varios medios de comunicación en sus redes sociales-, es más que reveladora:

1. La ciudadanía toma las calles, se manifiesta, protesta, en demanda de que a sus casas llegue agua potable, no sólo para realizar sus actividades cotidianas sino para no enfrentarse a un problema de salud pública. La primera frase de la lona que encabeza la marcha es demoledora: “Agua para la vida…”.

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2. Cientos de jaliscienses desconfían del gobierno del Estado, no creen en la palabra de sus autoridades, y la segunda frase de la lona no es menos demoledora que la primera, sino que hasta la complementa: “… no para el negocio”. Los manifestantes rechazan la privatización del SIAPA y se oponen a cualquier inversión de la iniciativa privada en este rubro, como es la pretensión del gobierno de Jesús Pablo Lemus Navarro.

3. El Palacio de Gobierno, el edificio sede oficial del Ejecutivo, donde despacha el Gobernador del Estado, y que todos los gobernantes en turno la llaman “La Casa del Pueblo” y que “de dientes para fuera” aseguran demagógicamente que sus puertas están abiertas para todos los ciudadanos, está “envallado”. Decenas de vallas metálicas rodean el inmueble, evidenciando la distancia que el gobierno marca hacia sus gobernados. No los quiere cerca, no los quiere adentro. Los quiere sólo en la periferia, porque entre más lejos, mejor. Esta imagen es la muestra fiel, fidedigna, de lo que es hoy el Gobierno de Jalisco: cerrado a la ciudadanía; sordo, ciego y mudo; alejado de sus gobernantes. Sólo recibe a quienes van a aplaudirle al inquilino del sexenio y que como “regalo” se llevan haber aparecido a su lado en una fotografía que comparte en sus redes sociales.

El antecedente de esta marcha que cientos de ciudadanos, integrantes de 20 organizaciones de la sociedad civil, realizaron ayer domingo del Parque de la Revolución a la Plaza de la Liberación, son las protestas que muchos otros vecinos de diversas colonias realizaron cerrando las calles y avenidas en demanda de agua limpia, saludable y de calidad.

Sin embargo, del gobierno sólo han recibido indiferencia, algunos garrafones de agua purificada y plantas potabilizadoras ambulantes que los vecinos tienen que andar “correteando” para hacerse de algunos litros que les permitan resolver temporalmente la necesidad de agua de calidad que sustituya el agua sucia, puerca y mal oliente que llega a sus casas.

La crisis del agua sucia es una”guerra” que Lemus Navarro ya perdió, pues además de que los habitantes de la zona metropolitana ya no creen en sus palabras, las acciones y decisiones que ha tomado son un fracaso: la designación de un nuevo director del SIAPA, que resultó igual o peor que al que sustituyó; su famoso Plan Hídrico resultó un fiasco y es hora de que está “congelado” en el Congreso del Estado porque no tiene “ni pies ni cabeza”; sus ruegos de apoyo al gobierno federal no son congruentes con su hacer, pues mientras “estiran la mano” en espera de apoyo, por otro lado despotrican contra el gobierno de la presidente Claudia Sheinbaum y de la 4T.

Pero frente a todo esto, el gobernador Lemus Navarro no da la cara públicamente. Se ha encerrado entre las cuatro paredes de Palacio de Gobierno o de Casa Jalisco, pero no sale a las calles de la metrópoli. Prefiere visitar otros municipios que le son “cómodos”. Y es que sabe que esta “guerra”, ya la perdió.

Y lo peor: A la par de esta crisis del agua contaminada, enfrenta otras crisis: la de los desaparecidos, particularmente de quienes se dedican a la actividad inmobiliaria, y la de los vecinos de Mirador de San Isidro que defienden su parque frente al proyecto gubernamental de construir torres de departamentos para policías. Y al igual que la del agua, todo indica que estas otras dos crisis, también ya las perdió.

Y si no, al tiempo…

*Columna publicada originalmente en: La guerra que Lemus perdió: Crisis del agua


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