En Zapopan, durante la primera administración del ahora gobernador de Jalisco Pablo Lemus prometió mejorar la seguridad pública, solo construyó un edificio, los policías en sorna decían había espacio para que un delincuente se estacionara, en sus constantes visitas a los directivos policiacos
Al reincorporarme a las páginas digitales de Proyecto Metropolitano ZMG, he tratado de establecer un criterio sobre el que debo trabajar. Esa idea necesariamente me llevó a pensar en un diagnóstico del estado en que se encuentra la sociedad, marcado por un sin fín de eventos y debilidades de administraciones públicas, en alguna manera fallidas tanto federales y estatales, como municipales.
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Y me preguntarán porque un prediagnóstico y no un diagnóstico en forma, les contesto, porque un diagnóstico en si, un ensayo, una investigación que conduce a propuestas concretas, pero que lleva demasiado tiempo investigar, estudiar, analizar y procesar, para que me condujese a propuestas valiosas.
Y me siento en la necesidad de plantear muchas inquietudes, que surgen de la necesidad y de una realidad de una sociedad, que siente que no la entienden y menos la interpretan en sus necesidades.
Entre otras razones encontramos por ejemplo un desequilibrio en las decisiones y acciones de gobierno, en que se priorizan actividades que lleven a ejercer un gasto considerable, a costa de los presupuestos, amén del endeudamiento que todos los gobiernos realizan a mediano y a largo plazo, con el sacrificio evidente de los presupuestos inmediatos, castigados severamente por el pago de intereses altos.
Otro aspecto que debo aclarar porque se pueden generar ciertas dudas, incluso se puede pensar que se está violando un principio elemental de los diagnósticos, la objetividad, al considerar elementos subjetivos como parte sustancial de la elaboración de las causas generadoras de vicios y errores de las administraciones públicas.
Si hemos de considerar como básicos de un estudio, investigación o ensayo, dos elementos o si se quiere, intereses, hemos de considerar la permanente tensión que existe entre el interés particular, en muchos casos interés de grupo y el interés de la sociedad o colectivo.
Cualquier administración debe buscar no sacrificar ninguno de ambos, antes bien debe buscarse el interés colectivo como meta y de ser posible realizable mediante la atención de los interese particulares.
Sin embargo, las desviaciones que se crean en los procesos de candidaturas y electorales, en casos determinantes en el financiamiento, los intereses de grupo o particulares acaban dominando las decisiones, a costa de los intereses sociales, he ahí el primer conflicto, el afán de obtener ingresos irregulares por el grupo que apoyó una candidatura, sacrificando el interés de la sociedad.
Fue claro por ejemplo en el caso de Zapopan, en la primera administración de Pablo Lemus, en que se había comprometido a mejorar las condiciones de la seguridad pública, mediante algunas medidas medianamente costosas, de un proceso de depuración de la corporación y la capacitación del personal que permitiera una mejor operación, organización y actuación de los elementos, en lo que se sustentaría una seguridad pública de mayor eficiencia, a la experimentada hasta la elección de un gobierno de Movimiento Ciudadano en el municipio.
El resultado fue inesperado, la construcción de un edificio para la corporación, que no resolvió el tema de la honestidad y la eficiencia, antes bien alojó a personajes y vicios existentes y en que los propios policías decían con sorna, que habían hecho espacio para que un personaje de la delincuencia organizada se estacionara, en un costado del edificio, en sus constantes visitas a los directivos policiacos.
