Verónica Delgadillo García y su equipo, junto con la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano, tendrán que sentarse y hacer un análisis a fondo de lo que arrojó y los efectos que tuvo al exterior su pasado encuentro sabatino en el lienzo charro “Ignacio Zermeño” donde lanzaron a su “Equipo Guadalajara”, que así lo describieron en su página de Facebook:
“El #EquipoGDL está listo para seguir cuidando Guadalajara: Este es el equipo que se prepara y que trabaja por nuestra ciudad. Este es el equipo que acompaña a Verónica Delgadillo y que está listo para seguir caminando a su lado. Porque este equipo cree en su liderazgo, cree en la manera en la que está gobernando y cree profundamente en la ciudad que estamos construyendo juntas y juntos. Estamos listas y listos para lo que viene: ¡qué viva Guadalajara!”.
Bien lo dijimos aquí en Marcatextos: La mayoría de los asistentes a este encuentro son empleados del Ayuntamiento, como en el texto anterior se confirma en los renglones que dicen: “Este es el equipo que se prepara y que trabaja por nuestra ciudad. Este es el equipo que acompaña a Verónica Delgadillo y que está listo para seguir caminando a su lado…”. O sea, este es el equipo que actualmente trabaja con ella y que busca seguir trabajando a su lado (aunque seguramente a no pocos de ellos les darán las gracias, pero eso ya se confirmará en su momento).
¿Cuál fue el mensaje que pretendió o quiso enviar Verónica Delgadillo el sábado pasado con ese encuentro? Porque quienes lo interpretaron lo hicieron de manera diferente y en ninguna la alcaldesa salió bien librada.
Las notas periodísticas reportaron el evento como una muestra de “músculo” de la alcaldesa, pero si eso hubiese querido ser, como lo referimos aquí, entonces fue un “músculo” bastante “flácido”, pues no hay “músculo” sólo con los colaboradores del Ayuntamiento, y menos si muchos de ellos fueron obligados a asistir en contra de su voluntad. Titular así la nota -como lo hicieron varios medios-, pareció más un compromiso con la autoridad que con el ejercicio periodístico.
Por su parte, los “trascendidos”, analistas y columnistas que abordaron el tema en sus espacios, destacaron la ausencia de figuras políticas como el propio gobernador Lemus Navarro, el senador Clemente Castañeda o las y los diputados tapatíos, entre otros, no obstante que hicieron acto de presencia emecistas de otros municipios como de Tlaquepaque. O sea, les importó más destacar las ausencias que las presencias.
Así, ni reporteros ni columnistas entendieron de qué se trató un encuentro que parece fue organizado “de última hora”, a la “carrera”, sin la organización, coordinación y preparación que un evento multitudinario exige si el propósito es impactar, dar un “golpe” mediático no sólo al momento, sino con efectos para los días siguientes. Incluso, la presencia de Mirza Flores, al parecer, fue algo también de último momento, pues de ahí tuvo que salir, literalmente, “volando” a Puerto Vallarta donde encabezaría un evento realmente organizado con antelación. O fue así o a la dirigente de MC le falla organizar su agenda.
La conclusión a la que llegan no pocos, incluso algunos emecistas, es que fue un acto de reacción, obligado por el “destape” que días antes hizo el senador morenista Carlos Lomelí Bolaños como aspirante a la candidatura a la presidencia municipal, pues no encuentran otra causa que explique esa convocatoria multitudinaria realizada “de la noche a la mañana”. O al menos así parece, pues finalmente nadie entendió el motivo de esa convocatoria y cada quien la entendió a su manera.
Así, pues, Verónica Delgadillo y su equipo tienen mucho trabajo qué hacer para que el fracaso no se repita.
*Columna publicada originalmente en: Verónica Delgadillo y la reunión que nadie entendió