El hartazgo y repudio ciudadano vuelve a materializarse en la toma de calles, parques y banquetas en cientos de ciudades y pueblos de Estados Unidos. El rechazo de los estadunidenses a la estadía de Donald Trump en la Casa Blanca es harto evidente. A 14 meses de haberse instalado en la Oficina Oval, las ocurrencias
trumpianas son cada vez más difíciles de aceptar y sobrellevar por parte de nuestros vecinos del norte, incluso por muchos de sus votantes.
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De por si inició su administración con una baja aprobación de la comunidad, un piso al que algunos pensaron que ya solo le restaba incrementar, pero hoy la aceptación de su presidencia araña los 36 puntos porcentuales, el nivel más bajo en la historia para un presidente en sus primeros 15 meses desde que se mide la aceptación.
Las manifestaciones del día “No Kings” que debería traducirse como “No a los reyezuelos” tuvo como catapulta las políticas de Trump contra comunidades migrantes, libertades y derechos civiles, ataques al medio ambiente, incremento del costo de la vida, los negocios personales de sus familiares amparados en el poder y la declaración de guerra de Estados Unidos a Irán, una guerra que en sus primeros treinta días ha tenido un costo de 30 mil millones de dólares, y todavía quiere Trump que le aprueben 200 mil millones de dólares más.
Lo que vimos el sábado pasado no fue una simple disputa discursiva entre quienes rechazan al republicano y quienes lo apoyan desde el gobierno y las empresas beneficiadas con sus locuras, los más de 3 mil actos por toda la Unión Americana dejaron en claro la caída libre en la que se encuentra Trump.
La toma de las calles el fin de semana superó el anterior día de “No a los reyes” en octubre de 2025 cuando 7 millones se expresaron su rechazo al presidente.
Las consignas se escucharon en inglés, español y otros idiomas: “Alto a la guerra contra Irán”, “ICE no es bienvenida aquí”, “Vota para defender la democracia”, “Manos fuera de Cuba”, “Manos fuera de Nueva York”, “Fuck Trump”, “Aquí no hay reyes”. “Deja la corona, payaso”, “El cambio de régimen empieza en
casa”, “¡Tengo muchas ganas de verte en Núremberg 2.0!”, y “Es un buen día para protestar”.
En un discurso negacionista y reduccionista, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, calificó a los manifestantes como producto de “redes de financiación de izquierda” con escaso apoyo público real. “A quienes les importan estas sesiones de terapia para desquiciar a Trump son los periodistas a quienes
se les paga por cubrirlas”.
Por su parte, el Comité Nacional Republicano del Congreso se manifestó en el mismo sentido: “En estas manifestaciones contra Estados Unidos es donde las fantasías más violentas y desquiciadas de la
extrema izquierda encuentran un micrófono”.
Sin duda, hoy la realidad en Estados Unidos es vista y aprehendida de manera diferente por los ciudadanos y la clase gobernante junto a los potentados que controlan el país. Hoy, como hace mucho tiempo no sucedía existe una abismal diferencia entre el presente histórico y la historia presente de gobernados y gobernantes.
Estoy cierto que es peligroso un mandatario repudiado, pero es aún más peligroso un mandatario repudiado y con poder. Trump es el ejemplo perfecto.
