El avance de la Inteligencia Artificial (IA) no solo está cambiando las industrias, sino también la estructura de nuestros procesos cognitivos. Según el Dr. Daniel Álvarez Núñez, Coordinador de la Maestría en Psicología y Neuropsicología de CETYS Universidad Campus Mexicali, nos encontramos ante un cambio de paradigma: hemos pasado de un modelo basado en la memoria a uno centrado en el acceso inmediato a los datos.
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Del “saber de memoria” al “saber buscar”
Para el especialista, el aprendizaje tradicional —que antes dependía de la retención de datos— ha evolucionado. Hoy, la prioridad es saber dónde encontrar la información y qué herramientas utilizar para procesarla. Sin embargo, esta facilidad tiene un costo potencial.
“La IA puede ofrecer resúmenes muy útiles, pero existe el riesgo de quedarse solo con una visión general sin desarrollar un entendimiento más profundo”, advierte Álvarez Núñez.
Los riesgos: Atención dispersa y pensamiento crítico debilitado
El uso constante de estas herramientas está impactando directamente en dos áreas clave:
- Atención Sostenida: La inmediatez de las respuestas acostumbra al cerebro a procesos de concentración más breves. Al eliminarse el esfuerzo de buscar, leer y analizar extensamente, la capacidad de mantener el enfoque por periodos prolongados podría disminuir.
- Memoria Funcional: La memoria ya no se utiliza para almacenar el contenido, sino para recordar la ubicación de la herramienta o la fuente.
- Pensamiento Crítico: El mayor peligro surge cuando la IA se utiliza como un sustituto del razonamiento. Aceptar una respuesta generada por algoritmos sin cuestionarla o contrastarla debilita la capacidad analítica del individuo.
Guía de uso responsable: Cómo integrar la IA sin afectar el cerebro
El reto, según el académico de CETYS, no es prohibir la tecnología, sino aprender a usarla como un copiloto y no como un reemplazo. Para evitar el deterioro de las habilidades cognitivas, recomienda:
- Herramienta, no producto final: Utilizar la IA para organizar ideas o bocetos iniciales, nunca para generar el trabajo definitivo.
- Contraste de fuentes: Es vital verificar la precisión de los datos, ya que la IA puede generar información incorrecta (alucinaciones).
- Esfuerzo independiente: Mantener actividades intelectuales que requieran un esfuerzo cognitivo sin ayuda tecnológica.
- Reflexión activa: Fomentar el cuestionamiento constante sobre los resultados que arroja la herramienta.
| Concepto | Antes de la IA | Con la IA |
| Aprendizaje | Basado en la memoria | Basado en el acceso |
| Concentración | Procesos largos de búsqueda | Inmediatez y periodos cortos |
| Pensamiento | Análisis profundo de fuentes | Riesgo de análisis superficial |
