A medida que se acerca el 3 de noviembre para que los electores estadunidenses salgan a las urnas y depositar su voto en las elecciones intermedias, varios frentes políticos comienzan a moverse con intensidad. Uno de ellos, como suele suceder cada dos años es el migratorio.
Te recomendamos:
Urbanismo de Tlajomulco, laberinto de Minotauro
En esta ocasión al interior del Partido Republicano se observan disputas por la propuesta de reforma migratoria que quieren llevar del Congreso al terreno electoral y con ello conseguir el respaldo de la comunidad migrante.
Los legisladores republicanos no han cerrado filas en torno a un solo proyecto lo que ha generado disputas internas en torno a la propuesta de Ley de Dignidad planteada por la Representante de Florida, María Elvira Salazar. Esa situación ha generado una disputa intestina previa a las campañas contra los demócratas. La razón se debe a la existencia de sectores más intransigentes y moderados que no comparte la misma visión en cuanto el alcance de una ley migratoria.
Así, tenemos al comité de acción política Homeland que agrupa a republicanos que apoyan una restricción a la migración, y al grupo American Business Immigration Coalition Action, que se muestra a favor de la migración, incluso ese grupo ya obtuvo 1.2 millones de dólares para protegerlos a través de su comité Building America´s Economy y espera recaudar un total de 5 millones de dólares para la campaña. Ambos grupos tienen la mirada puesta en las primarias republicanas.
La Ley de Dignidad, es un proyecto bipartidista que por lo mismo trasciende a los republicanos, pero también por ello ha recibido duras críticas de MAGA y los grupos más conservadores cercanos a Donald Trump. Esto a pesar de que el proyecto no contempla vías para que los migrantes “sin papeles” puedan obtener la ciudadanía estadunidense, sino únicamente permisos de trabajo y permanencia “legal” en la Unión Americana. De hecho, esta situación ya existe en Estados Unidos donde muchos migrantes “indocumentados” obtienen algún tipo de permiso laboral que les permite trabajar y evitar ser deportaos. Para muchos críticos ese proyecto es una “amnistía” que puede jugar en contra de los republicanos.
En tanto, la Casa Blanca ha dejado de utilizar frases como “deportaciones masivas” y busca “suavizar” el discurso antimigrante para reducir al máximo el costo que tendrán que pagar en las urnas por la cacería de brujas emprendida por órdenes de Donald Trump a manos de los agentes del ICE.
Desde luego, los grupos antimigrantes también están jugando su partida y buscan convencer al jefe de la Oficina Oval para que no baje los brazos y continúe las redadas y deportaciones. Sin embargo, en caso de que Washington regrese a los operativos que tanto rechazo generaron en la sociedad los votantes podrían alinearse en torno al Partido Demócrata y ellos obtener los votos necesarios para salir airosos en las elecciones intermedias.
Los estadunidenses siguen mostrando un rechazo mayoritario a la persecución de los migrantes. Al menos la mitad de los ciudadanos, incluyendo una cuarta parte de los votantes de Trump en 2024, afirman que su campaña de deportación es demasiado agresiva.
Si Trump pretende recuperar algunos de los votantes de origen latino que lo apoyaron en 2024 y se han ido alejando de él, deberá considerar seriamente apoyar el proyecto de ley bipartidista porque en este momento no cuenta con muchas armas electorales para competir.
