En las últimas semanas, México ha registrado temperaturas récord que no solo nos afectan a nosotros; nuestros compañeros de cuatro patas también están en la línea de fuego. Debido a los efectos del cambio climático, la Organización Panamericana de la Salud (2024) define estas olas de calor como periodos de temperaturas extremas que impactan severamente tanto a seres humanos como a sistemas naturales.
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Para los perros y gatos, el calor no es solo una molestia, sino un riesgo vital. Aquí te explicamos cómo detectarlo y prevenirlo.
¿Por qué el calor afecta más a los animales?
A diferencia de los humanos, nuestras mascotas no tienen glándulas sudoríparas en todo el cuerpo. Su sistema de refrigeración es mucho más limitado:
- Perros: Regulan su temperatura principalmente a través del jadeo y el sudor por las almohadillas de sus patas.
- Gatos: Mantienen la estabilidad térmica lamiéndose; la evaporación de la saliva en su pelaje ayuda a enfriar su cuerpo.
Grupos de mayor riesgo
Aunque cualquier mascota puede sufrir un golpe de calor, presta especial atención si tu amigo es:
- Braquicéfalo: Razas de nariz chata como Pug, Bulldog o Boxer.
- Vulnerable por edad: Cachorros y mascotas de edad avanzada.
- Con condiciones médicas: Animales con sobrepeso o enfermedades crónicas.
- De pelaje oscuro: Absorben el calor con mayor rapidez al estar bajo el sol.
Señales de alerta: ¿Cómo identificar un golpe de calor?
El tiempo es oro. Si notas estos síntomas, tu mascota podría estar en peligro:
- Jadeo excesivo y respiración muy agitada.
- Mucosas rojas: Encías y ojos con un color rojo intenso.
- Problemas digestivos: Vómitos o diarrea.
- Desorientación: Tambaleo al caminar, confusión o ansiedad evidente.
- Aumento del ritmo cardíaco y babeo constante.
¡Actúa rápido! Qué hacer ante una emergencia
Si sospechas que tu mascota sufre un golpe de calor, sigue estos pasos de inmediato:
- Busca frescura: Llévalo a un lugar con sombra y flujo de aire (puedes usar un ventilador).
- Refrescado gradual: Moja con paños húmedos su cabeza, cuello, axilas y almohadillas. Evita el agua helada o hielos, ya que el choque térmico podría ser contraproducente.
- Hidratación: Ofrece agua fresca, pero no lo fuerces a beber.
- Atención profesional: Una vez estabilizado, acude de inmediato a una clínica veterinaria. Los daños internos no siempre son visibles a simple vista.
Prevención: El mejor aliado de tu mejor amigo
No esperes a que suba el termómetro para actuar. Sigue estas recomendaciones básicas:
- Agua siempre lista: Asegúrate de que tenga agua fresca y limpia en cantidad suficiente durante todo el día.
- Paseos inteligentes: Camina con ellos solo en las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando el pavimento ya no quema sus patas.
- Ventilación constante: Nunca los dejes en autos o habitaciones pequeñas sin ventilación.
- Viajes frescos: Si debe usar transportadora, coloca toallas húmedas en la base para ayudarle a regular su temperatura.
Recuerda: Un golpe de calor es una condición potencialmente mortal. Reconocer los signos a tiempo y priorizar la prevención es la mejor forma de garantizar que tu mascota disfrute de un verano seguro y saludable.
Texto: Jaime Alcalá Gómez, académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara
