López Obrador y Carlos Salinas se parecen, más de lo que ellos quisieran aceptar a pesar del rechazo que manifiestan el uno por el otro, como extremos que son, se tocan y nos muestran las contradicciones en que se desenvuelven y que el país ha tenido que pagar,por sus excesos y abusos. Las coincidencias se dan en varios puntos, con acciones en que coinciden en su desvirtuada visión antidemocrática y de la función pública.
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Moralmente podemos anotar su obsesivo concepto del ejercicio del poder, ególatras y autoritarios son características principales y comunes. Ambos están convencidos que son los protagonistas de una nueva etapa histórica.
Otro es su relación con la delincuencia organizada, en que ambos le generaron a la sociedad verdaderas pesadillas, al promover y proteger a los delincuentes paradecisiones económicas y políticas,a la vez que les permitieron cometer innumerables y graves crímenes, con impunidad.
La manipulación del presupuesto y la utilización de los programas sociales con sentido electoral, fue otro eje de su actividad manipuladora, en busca del aplauso fácil y el control de la sociedad.
Tomando como guía los tiempos, podemos decir que a Carlos Salinas quizá su cuestionada elección,lo llevó a realizar actos riesgosos, como acabar con el liderazgo del Sindicato de Pemex y la entrega de la educación a Elba Esther Gordillo, con el sindicato de Trabajadores de la Educación, además de la forma represiva con que trató a las corrientes políticas que lo cuestionaban.
Con la operación de Javier Coello como subprocurador de Justicia, Salinas modificó el escenario nacional de la delincuencia organizada, creandonuevas bandas delincuenciales, en otros casos fortaleció a las existentes.
Dentro de las creadas estuvieron El Cártel del Pacífico, con el que sustituyó al grupo de Guadalajara, en el que inicialmente participaron el Güero Palma y el Chapo Guzmán, el de Ciudad Juárez, encabezado finalmente por Amado Carrillo y el de los Arellano Félix de Tijuana. Fortaleció exageradamente a su vez el Cártel del Golfo.
El financiamiento de programas sociales de utilidad electoral es otra de las coincidencias. Dichos programas fueron ejercidos sin límite como con López Obrador, tan sólo con el objetivo de ganar votos y adeptos. El exceso de gasto en los programas de solidaridad que llevaron al PRI en 1991 a ganar 299 distritos de 300, acabó en crisis financiera y enorme deuda pública, que empobreció a la población, en el arranque del gobierno de Ernesto Zedillo en 1994.
Las similitudes no terminan ahí, Carlos Salinas llevó a Luis Donaldo Colosio de presidente del PRI en 1992 a Secretario de Desarrollo Social, titular de los programas sociales y de ahí a la candidatura a la Presidencia de la república en 1994. En tanto la corriente de López Obrador lleva a la Secretaria del Bienestar a dirigir Morena en 2026. Es evidente que ambos lo hicieron para utilizar el efecto de los programas sociales en resultados electorales.
No terminan ahí las similitudes, la delincuencia organizada estuvo apoyada por el padre y los hermanos de Carlos Salinas, en tanto que la familia de López Obrador ha sido señalada también. Como si eso fuera poco, los partidos políticos que apoyan a Morena tienen su origen en el gobierno de Salinas, Manuel Camacho creó el Verde Ecologista, Raúl Salinas el PT y de la sombra de Gutiérrez Barrios surgió Dante Delgado con Convergencia Democrática, antecedente de Movimiento Ciudadano
Son ambos personajes inescrupulosos,manipuladores y abusivos en el ejercicio del poder, que le han causado un enorme daño a la sociedad, en especial en la lucha por la democratización del país.
