Cuando a la mitad de tu gobierno, cuando al año y medio de estar al frente de la alcaldía de la segunda ciudad más importante del país, el 64% de tus gobernados confiesa que dejó de llevar en la calle cosas de valor por miedo al robo; el 57% te dice que le prohíbe a sus menores salir de su casa solos; y el 53% te declara que dejó de caminar por las noches en las calles que rodean su vivienda, debes de reconocer que aquel eslogan publicitario de: “La ciudad que te cuida”, es un rotundo fracaso porque la gente, simplemente, no lo cree, sino todo lo contrario.
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Y no sólo eso. A mitad del camino, cuando comienzas a realizar los preparativos para buscar la reelección como presidente municipal de Guadalajara, la realidad te “golpea” en la cara cuando nueve de cada diez tapatíos te recriminan que se sienten inseguros de vivir en la capital del Estado, colocándola como la segunda ciudad del país donde sus habitantes se sienten a merced de la delincuencia, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), levantada por el INEGI en el primer trimestre del año.
¿Cómo van a creer los tapatíos en eso de que “la ciudad que te cuida”, frase machacada una y otra vez por el gobierno emecista de Verónica Delgadillo García, si sólo cuatro de cada diez confía en la Policía Municipal y un mismo número le otorga a esta corporación una calificación aprobatoria a su trabajo?
Verónica Delgadillo y su equipo, incluyendo al propio partido Movimiento Ciudadano, podrán manifestar uno y mil argumentos para tratar de “amortiguar” el severo “golpe” que le propinaron sus propios gobernados por experiencia propia, pero lo que arrojó la encuesta del INEGI no fue sino solo un trozo de la amarga realidad que viven los tapatíos.
Quizás el mayor trozo, porque los demás son la peligrosa y riesgosa calidad del agua que llega a sus casas; el pésimo servicio del transporte público, al que ahora hay que añadirle el incremento a la tarifa sin beneficio a cambio; y el pésimo estado de muchas de las calles y avenidas, sin contar con los problemas en el servicio de recolección de basura.
“Enchular” a base de un gasto millonario de recursos públicos glorietas como la Minerva -en la que se siguen gastando millones de pesos en corregir lo que quedó mal-, plazas como la de La Liberación, la de La República y la misma Tapatía, así como parques como el de La Revolución, cuyos trabajos no justifican los millones de pesos gastados, no basta para cambiar la realidad que viven los habitantes de Guadalajara en materia de seguridad pública. Algo más tendrá que hacer la alcaldesa para revertir la percepción de inseguridad que tiene la población.
Y no será fácil, porque esa percepción de inseguridad no ha disminuido, sino, al contrario, se ha incrementado al paso del tiempo. Hace un año el porcentaje era del 78%; al cierre de 2025 subió al 79%. Y tres meses después dio un descomunal salto al 90%.
¿Cuál será la fórmula que pueda sacar a Verónica Delgadillo y a su gobierno del “pozo” en el que están hundidos? Ya quedó en evidencia que un eslogan no es la solución, como tampoco el gasto millonario en redes sociales (X, instragram, Tik Tok, etc.) para ofrecer una ciudad que no existe… o que al menos no es la que ven los tapatíos en materia de seguridad pública.
El tiempo corre. El Mundial de Futbol cada vez está más cerca. La distancia para el arranque del proceso electoral se acorta a pasos acelerados y la oposición no está “manca” ni “muda”. Y no habrá espacio suficiente en Tik Tok para cambiar la percepción de inseguridad que tienen 9 de cada 10 tapatíos.
*Columna publicada en: Guadalajara: La ciudad que te (des) cuida
